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El momento para que Taylor aparezca en Buenos Aires no podría ser más prudente. Podrá expresar el apoyo de los Estados Unidos al programa económico local y soslayar el papel antipático que a menudo le toca jugar en momentos decisivos: hasta junio, cuando se revisen de nuevo las metas comprometidas con el Fondo, el panorama está libre de tensiones. Eso no alcanza para ocultar la preocupación central del gobierno de los Estados Unidos por la lentitud con que Roberto Lavagna llevó adelante hasta ahora la negociación de la deuda pública, inquietud que este viajero expresó en público y en privado más de una vez.
La agenda de Taylor será apretada. Se entrevistará con el ministro de Economía, que esa noche viajará a Washington para asistir a reuniones con el Fondo. Los dos hablarán por enésima vez, por más que a Lavagna le incomode un poco la interlocución con alguien que, considerados los escalafones de manera estricta, no es su equivalente jerárquico. Pero John Snow, el secretario del Tesoro -es decir, el ministro de Economía de George W.
Bushno tiene entre sus dedicaciones inmediatas el seguimiento de la economía de otros países, materia que le está asignada a Taylor (su cargo se titula subsecretario para Asuntos Internacionales y lo ha abocado hace poco a las inclemencias de Afganistán e Irak). En efecto, durante la última discusión con el Fondo, Snow sólo atendió a Lavagna para comunicarle el ultimátum del Grupo de los 7 en Boca Ratón. El seguimiento diario de la negociación con Anne Krueger fue tarea del visitante del próximo miércoles. Este funcionario hace su trabajo con gran calidad, según opinan quienes lo tratan con frecuencia, ya que conoce los problemas y los datos de la economía argentina como si viviera en el microcentro porteño.
Taylor visitará también el Banco Central, seguramente con satisfacción. Sucede que en esa institución Alfonso Prat-Gay lleva adelante una gestión cuya inspiración teórica se reconocea nivel internacional, en gran medida, a este economista neoyorquino de 57 años: se trata de la política monetaria por objetivos de inflación.
Entre los funcionarios del Central son ya bastante conocidas las conversaciones de Prat-Gay con Taylor, quien observa el programa argentino como un caso exitoso de aplicación de sus teorías.
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