8 de noviembre 2002 - 00:00

Lo que hay que conocer sobre los precios en Punta del Este

Punta del Este - Era un fin de semana con sol. Las playas estaban impecables, el mar calmo, los casinos abiertos, pero a la ciudad le faltaba la gente. Algo cambió en Punta del Este, pese a que es noviembre. Los pocos vehículos que circulan tienen patentes uruguayas, las matrículas argentinas son una excepción. Los edificios parecen desiertos porque se recortó el personal; hay menos custodia, no están las telefonistas, no se ve el habitual ejército de jardineros ni la plantilla abundante de personal de mantenimiento. A la noche esas construcciones de buen gusto arquitectónico se transforman en fantasmas oscuros, al estar deshabitados. Las construcciones que se iniciaron están paralizadas, porque no hay más crédito bancario.

Quien está habituado a Punta del Este sabe que aún fuera de temporada jamás hay tan poca gente. Ni siquiera llegan a estas playas los uruguayos. A ellos les llegó la recesión con fuerza y prefieren quedarse en sus ciudades. Viajar un viernes por la autopista, es similar a un día de semana por la escasa circulación.

Las playas que están entre las más lindas del mundo, parecen ignorar la recesión y lucen preparadas para recibir a la gente. Se tiene la sensación de que en cualquier momento estallará un ruido multitudinario de voces y los restoranes, casino, comercios y discos, se poblarán de gente. Esa estructura no genera indiferencia, de cualquier manera los turistas llegarán.

A medida que se comienza a caminar por la ciudad uno se da cuenta de que los precios son caros aún para los mismos uruguayos aunque falte mucho para enero.

No es culpa de los uruguayos que el dinero argentino valga tan poco. Pero quien quiera un almuerzo o cena económica lo pagará el doble o más que en Buenos Aires.

• Precios

Quienes prefieren los restoranes más modestos y de mejor precio, seguramente pensarán en El Metejón sobre la Gorlero pasando la feria artesanal. Ya antes de sentarse y probar el pan, los comensales deben pagar 60 centavos de dólar por cubierto (poco más de $ 2). Ellos dicen que ahí le están cobrando el pan, la manteca, el limón, el aceite y el vinagre. Comer un chorizo al plato, después una pechuga de pollo, ensalada de fruta, un café y acompañar todo con un porrón de cerveza sale $ 30 argentinos a los que hay que agregar una propina de $ 3. Este menú en Buenos Aires en un restorán de similar categoría cuesta $ 12, casi la tercera parte.

En un restorán de más categoría, como el Yatch Club Uruguayo en el puerto, se puede almorzar el menú del día por 12 dólares por persona, a los que hay que agregar la bebida. Si es un vino el precio puede ir de 8 a 16 dólares la botella o cerveza (3,20 dólares la botella grande), más el café que sale un dólar y medio. Es decir que comer con vino y tomar café más la propina hay que pensar en unos 20 dólares por persona o sea $ 72.

El Conrad hizo una promoción que puede parecer tal para los turistas de otros países, pero no para los argentinos. En Las Brisas, el restorán más informal del hotel, un almuerzo o cena de lunes a viernes cuesta 12 dólares, que equivalen a $ 43 a lo que hay que agregarle la propina y se alcanza los $ 47.

El brunch de los domingos con champagne, incluido, sale 15 dólares o $ 54 que se va a $ 60 con la propina. El más lujoso restorán del hotel casino, Saint Tropez, propone una degustación que con bebida incluida sale 28 dólares o $ 100 por persona. En Manjares el precio de la comida es de 15 dólares ($ 54). Tomar un café en el Conrad cuesta $ 6,50.

Para quienes tengan chicos que son habitués a lo que era Mr Pizza, ahora es «Il mondo di la pizza», los precios aquí son de $ 8,54 la chica y de $ 15 la grande. Las gaseosas para acompañarlas salen 3,50.

La nafta de mayor octanaje cuesta $ 3,16 el litro y para recorrer los 100 kilómetros que van desde Montevideo a Punta del Este hay que pagar dos peajes que suman 5,6 dólares o $ 20.

Comer un sándwich olímpico (jamón cocido, tomate, lechuga y huevo) con una gaseosa en La pasiva, cuesta $ 15. El «chivito» con una gaseosa cuesta en este lugar $ 18.

Llevar un kilo de helado implica pagar $ 26 y tomar un cucurucho en la heladería, $ 6,50. Cabe aclarar que no son helados de la categoría de Freddo que en esta época del año está cerrado.

Navegar por Internet en un locutorio cuesta $ 4,30 la hora.

• Economía

Nadie cree en la suba de precios exagerada cuando llegue la temporada, por lo que seguramente habrá menos restorán y más supermercado, donde la brecha de precios con Buenos Aires se acorta considerablemente (ver cuadro con precios).

Si alguien puede reemplazar las comidas afuera por las del hogar, el veraneo será considerablemente más económico porque las diferencias de precios en los productos básicos no es grande. Además se pueden aprovechar las ofertas en los supermercados.

Las salidas en Punta del Este no se agotan en los restoranes. Siempre está la posibilidad de tomar un café, caminar por la Gorlero o divertirse en las disco.

Además prometen rebajas en los alquileres. Cabe aclarar que estos precios están tomados en base a que los uruguayos pagan por un dólar N$ 25.

De aquí en más lo tentador que puede ser Punta del Este, depende del tipo de cambio en ambas orillas.

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