• Miércoles 27. Sobre ese día están puestas todas las miradas de los operadores dado que la Cámara de Apelaciones en EE.UU. definirá si les da la razón a los fondos buitre o al gobierno argentino sobre el embargo ya planteado a los bonos en default que ingresaron al canje. El consenso del mercado indica que saldrá a favor de la Argentina ese fallo, pero lo concreto es que nadie hace apuestas. La razón: temen que un nuevo pedido de apelación (hacia la Corte Suprema) tenga curso y que por ello la definición judicial se postergue aun más. Un dato a tener en cuenta. Las operaciones «when and if» (condicionadas a la fecha de la entrega de los papeles que se estuvieron y se están haciendo) organizadas por el sindicato de operadores de Wall Street (la Emerging Markets Traders Association) tiene como fecha límite para esta definición judicial el 1 de octubre. Después, los cientos de millones de dólares ya operados quedarán sin efecto.
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• Día de versiones ayer en la plaza. La N°1: hay encuestas, pedidas por el gobierno, que indican que la preocupación central de la población pasó a ser la inflación muy a la par de la falta de empleo. Es una señal importante habida cuenta de los seis meses que restan para las elecciones legislativas. La N°2: Roberto Lavagna prometió a Rodrigo de Rato en Washington ocuparse en 12 meses, en 2006, de aquellos bonistas que no ingresaron al canje. Pero la clave pasa porque habría manifestado su intención de recomprar deuda en default en el mercado hasta entonces. Por ello, en el acuerdo no quiere poner nada de una eventual reapertura. En la medida que los tenedores de esos papeles piensen que no se reabrirá el canje, los precios caerían significativamente de cotización y el ministro buscaría esa recompra a baja cotización. Tiene su lógica, pero lo cierto es que hoy el mercado cree aún que reabrirán la oferta dado que cotizan levemente por debajo de 30% de paridad.
• La noticia ayer, en medio de la debacle de precios por el renovado temor a suba de tasas en EE.UU., fue República Dominicana. Evitó «argentinizarse»: lanzó un canje de bonos amistoso por u$s 1.100 millones y señaló que la oferta se concretará siempre y cuando su aceptación sea de al menos 85%.
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