14 de septiembre 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  • Volvió la alegría a las mesas de dinero con operadores que habían perdido toda esperanza en una pronta recuperación de los precios (y de los bonus a fin de año). Pero todos están atentos a cuánto sucederá el « supermartes»: se reunriá la Reserva Federal y definirá cuánto baja las tasas de interés. Por si fuera poco, ese mismo día llegarán los primeros balances de bancos norteamericanos a la Bolsa de Nueva York. ¿De qué sirve si los datos que incluyen esos estados contables son a fin de junio y anteriores al estallido de la crisis hipotecaria? Un experto aclaró este punto: la información que presentan contiene un informe separado denominado «guidance» en el que se explicitan las perspectivas de la entidad en cuestión para los siguentes trimestres. Por ello es que los «guidance» marcarán también desde el martes el rumbo de las cotizaciones.

  • Para los papeles argentinos ayer fue un día de gloria ( siempre en comparación con las semanas negras que venían atravesando). Los operadores siguen un dato clave que se da los miércoles por la noche en Estados Unidos: se trata del stock de «commercial papers». A través de las pantallas de «Bloomberg» se informan de este dato que refleja cuán cortado está el crédito a empresas norteamericanas. Venía cayendo 13% en julio, luego 3% las semanas siguientes y el miércoles último se informó que el stock se mantuvo. Una señal que, dada la ansiedad que existía por conocer, los mesadineristas locales leían en sus hogares a través de celulares conectados con Bloomberg Anywhere. El boom tecnológico permite sufrir y disfrutar «a distancia» de las posiciones en las mesas de dinero. Lo importante es que las compañías en EE.UU. pueden ahora renovar los vencimientos de deuda, lo que es un síntoma de que la crisis financiera podría estar quedando atrás.

  • En este escenario, la pregunta que acosaba a analistas era: ¿qué apuesta hacer en la Argentina? Hay expertos que destacan a los bonos en dólares, como el Discount, que pasó de u$s 77 a u$s 87,5 con recorrido adicional posible (crisis en Estados Unidos mediante) de igual magnitud. También deberían seguir con tendencia positiva algo que es de manual: tras suba de bonos argentinos, lo hacen los títulos de las empresas. En este renglón se ubican los del Banco Macro y los de IRSA, emitidos a la par con cupones de intereses de 8,5% en dólares. Ayudando a la tendencia positiva que se observó ayer está un fenómeno no contemplado del todo: se trata de la posición «vendedora» que tienen grandes fondos del exterior sobre la Argentina. Por ello es que la reversión de más posiciones alienta a la recuperación de los papeles domésticos. Pero claro, siempre todo supeditado a lo que acontezca en Wall Street. La recuperación del Discount en pesos, que cerró por encima de los $ 113, fue otra muestra de un mayor interés inversor. También repuntó fuerte el BOGAR 2018, otro de los títulos emblemáticos. Para los que quieren posicionarse en activos argentinos, pero desean tomar menos riesgo, otros bonos en dólares fueron recomendados en informes de entidades locales. El BONAR VII y el BODEN 2012 tienen aún tasas superiores a 10% anual en dólares y son los más cortos de la curva de rendimiento.   

  • ¿Copiaron prospectos? Llamó la atención a algunos funcionarios de la Comisión Nacional de Valores la similitud entre prospectos de emisión de papeles de Pampa Holding, el Supervielle y el Patagonia, con el que originalmente fue lanzado por el Banco Macro en marzo de 2006. ¿Qué pasó? En el momento de emitir un título en los mercados, en los prospectos que circulan para potenciales compradores se informa la situación de la empresa en cuestión y las perspectivas del país. Sugestivamente, hay párrafos completamente calcados del originalmente presentado por el Macro. ¿Lo copiaron el resto de las entidades? Es la sospecha por la similitud en números, estimaciones y análisis de cuanto sucede con la economía argentina. Que se tenga la misma impresión puede ocurrir, pero que de allí partan iguales números en una larga lista de datos, claramente no. Por ello la intervención posible de la CNV. Es que utilizar hasta las mismas palabras y párrafos completos en una oferta pública destinada a aclarar el panorama a inversores podría ser calificada como falsear datos, habida cuenta de que no se trata de un pensamiento propio. Seguramente algún analista o abogado podría haber recurrido al «cortar y pegar» de los programas informáticos para ahorrarse algún esfuerzo u horas de trabajo, sin ni siquiera cambiar al menos alguna que otra palabra o dato para disimular. Definirá la CNV si es delito o no.
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