5 de marzo 2001 - 00:00

Lopez Murphy ministro de Economía: la última chance antes de Cavallo

La renuncia del ministro Machinea estaba resuelta en noviembre. Se la alargó al máximo por si con el refinanciamiento (blindaje) lograban él y la economía repuntar. Como no ocurrió y se desperdiciaba la oportunidad, Machinea y De la Rúa comprendieron que había llegado el momento. Hoy por hoy no existen síntomas de reactivación en el país.

También alargó la permanencia de Machinea -hombre correcto pero que no entusiasmó a mercados ni a gente-sabiendo el gobierno que le quedaba la única chance de López Murphy antes de caer inevitablemente en Cavallo para llegar al año 2003.

Cavallo no podía ser ministro antes de la elección clave de setiembre próximo o se rompería la endeble alianza De la Rúa-Frepaso-Alfonsín y radicales ultra.

Es difícil que Cavallo vaya al Banco Central. Ya es un político más que un técnico. Sabe Cavallo que en ese cargo Pedro Pou es más técnico y experimentado que él. López Murphy también sabe lo que valen Pou y Cavallo en el Banco Central. Sólo podría ir Cavallo sabiendo que el gobierno lo quiere usar como aval para no tener problemas de mercados hasta la elección de setiembre. Su posterior remoción -es el sueño de Alfonsín- sería tan escandalosa que le serviría a su candidatura a presidente en 2003.

Cavallo conoce el juego demasiado expuesto de la Alianza. Pero los mercados también. Por eso no se espera una gran euforia con la designación del correcto López Murphy, un economista serio y hábil. Mercados y moderados saben que con su designación no se resuelve el problema de fondo del aliancismo: imposibilidad de gobernar con fuerzas ideológicamente tan opuestas, detrás del Presidente, aunque haya sido estrategia hábil para ganar una elección. La gran decisión política vendrá después de los comicios de setiembre.

Tras mantener la Alianza hasta entonces, De la Rúa deberá decidir si busca nuevos socios para hacer trascendentes los dos últimos años de su mandato o si continúa con esta coalición políticamente alocada que le agrava mucho su ya escasa imagen.

López Murphy tiene asegurados 5 meses sin euforias pero de calma, salvo algún nuevo exabrupto frepasista o de Alfonsín. En agosto los mercados tomarán posiciones sobre lo que puede ocurrir después de la elección, que es cuando se va a resolver el futuro argentino. La variante a esto sería una gestión brillante del nuevo ministro que asegure rápido y ya el alejamiento del alfonsinismo y la izquierda alocada dentro del actual gobierno, al que tanto perjudican. López Murphy tiene cualidades para una gestión brillante aun con base en el tembladeral confuso que hoy es la Alianza.

Se evitó la insensatez de llevar a Economía al único hombre ejecutivo que hoy tiene el gobierno, Colombo. Temporariamente, L. Murphy se hace cargo de Infraestructura, que volvería a ser ministerio con Gallo. La continuidad de F. Meijide la define el Frepaso. Storani se queda en Interior (pero se van Martí y Ceballos, candidatos a diputados). Jaunarena pasó a Defensa, Jorge de la Rúa sería secretario general y su lugar en Justicia lo ocupará Melchor Cruchaga.

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