21 de marzo 2001 - 00:00

López Murphy trató de justificar su plan

Ricardo López Murphy cedió públicamente por la mañana de ayer el comando de la cartera económica a su par, Domingo Cavallo. En un discurso que duró 30 minutos, el ex ministro de Economía explicó las razones de su alejamiento y aclaró algunos puntos de su plan que, según él, fueron distorsionados. López Murphy aprovechó cada ocasión para aclarar que «no hubo un recorte a la Universidad» sino un reacomodamiento de fondos, y recordó que sus ideas eran conocidas por toda la dirigencia política antes de asumir. Estos son los puntos salientes de su discurso: Yo estoy muy convencido del plan que hemos propuesto, pero no gozaba del respaldo necesario para poder llevarlo adelante.

* Lo mejor que puede hacer un hombre público cuando se dan estas circunstancias es crearle al país la posibilidad de reemplazarlo y darle la gestión a otro hombre público que el contexto político y las coaliciones políticas que actúan le permitan accionar en un momento tan delicado para el país.

* El nuevo ministro de Economía es Domingo Cavallo y yo quise acompañarlo a esta conferencia para presentarlo y que él haga sus primeras declaraciones.

* En la interpretación pública ha quedado la idea de que quisimos hacer un recorte en educación y eso no es verdad.

* Tanto en el caso de las universidades como en el del Fondo de Incentivo Docente, previmos cómo debían ser financiados y para ello liberamos a las provincias la capacidad de utilizar fondos del FONAVI o del FEDEI y en el caso de las universidades les afectábamos la eliminación de los subsidios a la Patagonia y al Fondo Especial del Tabaco.

* En ningún caso hubo un intento de recortar el gasto en educación. Sí hubo la necesidad de transferirlo a quien podría hacer frente a ese gasto haciendo el mismo esfuerzo que estaba realizando el Estado federal.

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Yo estoy persuadido del esfuerzo que hicimos en términos de presentarle al país la situación tal cual la veíamos y un programa de reforma de corto plazo, de mediano plazo y largo plazo para hacer viable y consistente la situación fiscal argentina, con medidas que apuntaban a corregir un desequilibrio estructural de una gran magnitud. Eran las medidas más apropiadas no sólo para sanear las finanzas públicas.

* Yo no creo que mi plan haya fracasado, simplemente fue la presentación del plan.

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El decreto no está en vigencia porque renunció una parte del gabinete y para hacer un decreto de necesidad y urgencia se necesitaba nombrar la totalidad del gabinete y firmarlo.

* Durante todo este tiempo yo señalé con suma claridad a las autoridades políticas del país y a todos los liderazgos, cuál era mi diagnóstico de la situación y cuál era mi propuesta. Había que tomar una actitud frente a esto y yo la tomé. La reacción fue no convalidar esa actitud, no darle el soporte político que yo necesitaba y la discusión no se ha referido a los aspectos técnicos del plan, a la calidad de las propuestas, sino a si existía o no el apoyo político para llevarlas adelante.

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Creo haberle prestado, junto a mi equipo de colaboradores, un servicio al país al poner de una forma lo más transparente posible cuál es nuestra historia, cuáles son las opciones que tenemos y cuáles los dilemas que enfrentamos.

* Un hombre público tiene que servir en los lugares donde es convocado. En la situación que yo asumí, no había alternativas. En muy pocos días tuve que formar un equipo, preparar un diagnóstico y tuve que lanzar el programa y lo hice. Y creo haberlo hecho de una manera congruente con lo que fueron siempre mis expresiones.

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No creo que me haya fallado mi partido. Simplemente creo que hubo y hay discrepancias sobre cómo enfrentar los problemas que tenemos.

* El sector público tiene un déficit enorme y luego de tomar las medidas el déficit que quedaba era enorme. Desde esa perspectiva estoy convencido que fue un programa mode-rado para las circunstancias, apropiado, estábamos tratando de volver al programa original de $ 6.500 millones de déficit del Estado federal.

* Yo hice el esfuerzo comunicacional, lo hice con el tono y con el cuidado de advertirle el problema y hacerlo con la energía del caso. También con la responsabilidad de no generar reacciones en la población. Seguramente ha habido en todo este proceso un natural esfuerzo de descubrimiento de las dificultades y yo he pagado el costo de ser el mensajero.

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