Este comportamiento de los ahorristas refleja la incertidumbre que se planteó por el escenario electoral. Y en los bancos no esperan que los depósitos vuelvan a recuperarse rápido, por lo menos hasta que no esté claro el resultado del ballottage.
Por lo tanto, es evidente que si bien una buena parte de los depósitos liberados quedó en el sistema financiero, no todo terminó en plazos fijos. Una parte fue dejada a la vista, ya sea para utilizarla en transacciones o en forma preventiva, mientras que un porcentaje fue retirado de los bancos para distintos usos: pago de créditos, compra de dólares, etc.
El desagregado muestra que hubo un crecimiento de los plazos fijos, que pasaron de $ 38.145 millones a $ 38.827 millones, es decir, un aumento de 1,8% respecto del cierre del mes anterior. Sin embargo, hubo caídas tanto en los depósitos a cajas de ahorro como en cuentas corrientes que más que compensan el aumento de las colocaciones a plazo.
Este fenómeno de trasvasamiento de cuentas a la vista a plazos fijos se explica por la suba de tasas que decidieron los bancos, sobre todo después de la apertura del « corralón». Esto hizo que muchos ahorristas se volcaran por colocar a plazo (aunque en general a no más de 30 días) y aprovechar niveles de rendimientos muy altos en pesos, sobre todo con un dólar hacia abajo. Los bancos continúan pagando tasas promedio de 19,5% anual a 30 días y de 23/ 25% si la colocación supera los 60 días.
En las entidades esperan que una vez que se despejen ciertas incógnitas se recupere el ritmo de crecimiento de las colocaciones, que entre julio del año pasado y enero de 2003 había superado por momentos 5% mensual.
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