18 de febrero 2005 - 00:00

Los economistas

La revista «Poder», con la firma de Dayek, publicó una buena página de humor sobre los economistas. Reproducimos algunos de los principales chistes.

A lo largo de los años, la profesión de economista ha oscilado entre el prestigio y el desprecio.

• Algunos creen que, por culpa de sus ministros de Economía, en la Argentina la definición de salario se puede asimilar a la del período menstrual: «Es aquello que les llega a las mujeres una vez por mes y sólo les dura tres días».

• Los planes económicos aplicados en los últimos 50 años perjudicaron sólo a seis personas: yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos.

• El de la economía es el único campo del conocimiento en el que dos personas pueden obtener el premio Nobel por decir exactamente lo contrario.

• P.: ¿Cuántos economistas de la escuela de Chicago hacen falta para cambiar una bombita?

R.: Ninguno. Si hiciera falta cambiar la bombita, el mercado ya se habría encargado de ello.

P.: ¿Cuántos economistas neoliberales hacen falta para cambiar una bombita?

R.: Ninguno, todos están esperando a que la mano invisible del mercado corrija el desequilibro lumínico.

P.: ¿Cuántos marxistas se necesitan para enroscar una bombita?

R.: Ninguno, la bombita contiene dentro de sí la luz de su propia revolución.

P.: ¿Por qué creó Dios a los economistas?

R.: Para que los pronósticos del tiempo nos parecieran acertados.

• Cristóbal Colón fue el primer economista: cuando dejó el Puerto de Palos para descubrir América, ignoraba a dónde iba. Cuando llegó, ignoraba dónde estaba.

• Los economistas han previsto 13 de las últimas 5 recesiones.

• Un economista es un hombre que domina cien formas de hacer el amor pero no conoce a ninguna mujer. (Art Buchwald).

• Regla de oro de política económica: «Nunca confíes en aquellas estadísticas que no hayas manipulado personalmente».

• Hecho real escuchado en un seminario de economistas evolutivos realizado en España: «¿Cómo ha afectado la Revolución Francesa el crecimiento económico mundial?». «Es demasiado pronto para decirlo.»

• Un economista es alguien que no sabe de que está hablando, y además te hace sentir que es culpa tuya.

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