25 de mayo 2006 - 00:00

Los empresarios firman, pero no van a la Plaza

Héctor Méndez.
Héctor Méndez.
Apesar de firmar solicitadas favorables al gobierno, no habrá hoy casi ningún empresario en la «plaza del sí» que convoca Néstor Kirchner. La mayoría de los dirigentes empresariales cuyas entidades suscribieron el documento elogiando sin límites los tres años de gobierno partió entre el martes y ayer a diversos lugares de descanso o -en el caso de algunos-a sus propios establecimientos rurales, en los que disfrutarán del fin de semana «alargado» por el jueves feriado.

Sin embargo, todavía resuenan los ecos de la reunión del martes en la Unión Industrial Argentina. Lo más llamativo de las conversaciones mantenidas ayer con los pocos hombres de la UIA que permanecían en Buenos Aires y/o con el celular encendido era que indicaban su sorpresa por haberse enterado en la «mesa chica» posterior a la reunión de Junta Directiva, en parte, de lo que había sucedido en la Casa Rosada el lunes.

  • Sorpresa

  • Ese día, el titular de la central fabril, Héctor Méndez, acompañado del papelero Héctor Massuh y del naviero Horacio Martínez, se había sometido a la horca caudina de aparecer acompañando a Hugo Moyano y al sindicalista plástico Vicente Mastrocola en la foto con el Presidente. La visita (con la excusa formal de firmar el convenio salarial con el gremio) formaba parte de una «estrategia» poco menos que ordenada desde Balcarce 50: apoyo irrestricto a la «plaza del sí» y elogios a la acción de gobierno de estos tres años.

    La sorpresa -tal como reflejó ayer este diario-fue mayúscula para los empresarios, que en lugar del agradecimiento presidencial se encontraron con una diatriba y una encendida defensa del cancerbero de los precios Guillermo Moreno. Por eso, Méndez, Martínez y Massuh se retiraron de la Rosada en forma casi subrepticia y ocultaron lo que habían vivido allí.

    El martes, en la sede de la UIA, el negativo resultado de la reunión con Kirchner ya había trascendido, y por eso algunos integrantes de la «mesa chica» de la entidad le cuestionaron a Méndez no haber convocado a más miembros de la entidad, así como haber mantenido casi en secreto el contenido del diálogo (más bien monólogo) que se produjo en el despacho presidencial. Desde la otra punta de la mesa, alguiendefendió al empresario plástico diciendo: «Es muy fácil hablar, pero ¿quién se les anima? Hagas lo que hagas, digas lo que digas, terminás 'cobrando'...».

  • Iras

    Lo llamativo del caso es que, a pesar de que la UIA sigue lejos de asumir un perfil opositor, y de que algunas de sus figuras más prominentes están muy cerca ideológicamente de la política económica oficial, Kirchner suele tomar a la central fabril como centro de sus iras dirigidas a los hombres de negocios, obviando a otras entidades empresariales que en el pasado se mostraron abiertamente «liberales».

    No es el caso, ciertamente, del sector textil, que ayer volvió a prometer inversiones por $ 700 millones para 2007 (ya lo había hecho al menos cuatro veces antes), en ocasión de la visita de la ministra Felisa Miceli a la sede de la Fundación Pro-Tejer. Lo curioso es que, a pesar de ser el de la indumentaria uno de los sectores que más aumentos acumula desde el fin de la convertibilidad, hasta ahora no ha sido objeto de filípicas del Presidente ni de Moreno.

    En tanto, crece la amenaza de que el diputado por la CGT Héctor Recalde remita la semana próxima desde la Comisión de Legislación del Trabajo al plenario de Diputados, sus controvertidos proyectos de modificación de leyes laborales. El lunes, Méndez no sólo se llevó el disgusto de Kirchner: también su implícita negativa a parar esos proyectos, una posibilidad que esperanzaba a los industriales. «Ya se sabe: en cuanto lleguen a la Cámara, se votan. Y no parece que haya nadie con ganas o en condiciones de pararlos», dijo a este diario una alta fuente de la UIA.

    El martes en la asamblea las únicas palabras fuertes fueron las proferidas contra Recalde, a quien varios de los asistentes acusaron de «no sólo defender la industria del juicio, sino también su propio negocio: después de todo, es abogado laboralista...». Palabras, sin dudas, motivadas por el rencor.

    Finalmente, allí se decidió que Miguel Acevedo -Aceitera General Deheza, o sea, COPAL-presida la Conferencia Industrial, el evento anual más importante que organiza la UIA. Quizás como desde hace mucho tiempo no sucedía, los industriales trabajarán para asegurar la presencia de todos los ministros que sea posible convocar en esas jornadas, señal de que no todas son espinas en su relación con el gobierno. Al menos la pública.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar