Los empresarios firman, pero no van a la Plaza
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Caputo destacó el impacto del acuerdo con la UE en exportaciones e inversiones
Héctor Méndez.
Lo llamativo del caso es que, a pesar de que la UIA sigue lejos de asumir un perfil opositor, y de que algunas de sus figuras más prominentes están muy cerca ideológicamente de la política económica oficial, Kirchner suele tomar a la central fabril como centro de sus iras dirigidas a los hombres de negocios, obviando a otras entidades empresariales que en el pasado se mostraron abiertamente «liberales».
No es el caso, ciertamente, del sector textil, que ayer volvió a prometer inversiones por $ 700 millones para 2007 (ya lo había hecho al menos cuatro veces antes), en ocasión de la visita de la ministra Felisa Miceli a la sede de la Fundación Pro-Tejer. Lo curioso es que, a pesar de ser el de la indumentaria uno de los sectores que más aumentos acumula desde el fin de la convertibilidad, hasta ahora no ha sido objeto de filípicas del Presidente ni de Moreno.
En tanto, crece la amenaza de que el diputado por la CGT Héctor Recalde remita la semana próxima desde la Comisión de Legislación del Trabajo al plenario de Diputados, sus controvertidos proyectos de modificación de leyes laborales. El lunes, Méndez no sólo se llevó el disgusto de Kirchner: también su implícita negativa a parar esos proyectos, una posibilidad que esperanzaba a los industriales. «Ya se sabe: en cuanto lleguen a la Cámara, se votan. Y no parece que haya nadie con ganas o en condiciones de pararlos», dijo a este diario una alta fuente de la UIA.
El martes en la asamblea las únicas palabras fuertes fueron las proferidas contra Recalde, a quien varios de los asistentes acusaron de «no sólo defender la industria del juicio, sino también su propio negocio: después de todo, es abogado laboralista...». Palabras, sin dudas, motivadas por el rencor.
Finalmente, allí se decidió que Miguel Acevedo -Aceitera General Deheza, o sea, COPAL-presida la Conferencia Industrial, el evento anual más importante que organiza la UIA. Quizás como desde hace mucho tiempo no sucedía, los industriales trabajarán para asegurar la presencia de todos los ministros que sea posible convocar en esas jornadas, señal de que no todas son espinas en su relación con el gobierno. Al menos la pública.




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