30 de enero 2003 - 00:00

Los mercados que mas siguen los argentinos

JAPON

La Bolsa de Tokio sufrió ayer su cuarta jornada consecutiva en baja y se acercó a su menor nivel en los últimos 19 años afectada por la preocupación de los operadores tras las declaraciones del presidente estadounidense, George W. Bush, prometiendo emplear «todas sus fuerzas» para desarmar a Irak. Así, el índice Nikkei se contrajo 194,31 puntos (2,28 por ciento) y cerró en las 8.331,08 unidades. A pesar del alza en Wall Street durante la víspera, cayeron casi todos los valores y profundizaron sus pérdidas a lo largo de la jornada. Particularmente después de que Bush diera su discurso frente al Congreso estadounidense en el que volvió a dejar en claro que la guerra con Irak está muy cerca. También bajaron las acciones de compañías tecnológicas afectadas por los pobres resultados que presentó Fujitsu y mientras se espera por las cifras de Sony.

LONDRES

La Bolsa de Londres finalizó ayer en terreno negativo arrastrada por la creciente posibilidad de que los Estados Unidos ataque a Irak. De esta forma, el índice FTSE 100 perdió 6,2 puntos, equivalentes a 0,18%, y concluyó en los 3.483 enteros. Del mismo modo, el indicador intermedio FTSE 250 se replegó 69,8 unidades (1,72 por ciento) y terminó en los 3.986 puntos. El temor de los inversores a que Estados Unidos entre en guerra con Irak volvió a golpear al recinto londinense. El pesimismo reinó entre los operadores tras el discurso sobre el Estado de la Unión del presidente George W. Bush, que fue visto como un intento para preparar a la opinión pública de su país, de cara a un nuevo conflicto bélico en el Golfo Pérsico. En este contexto, lo peor de la rueda, pasó por las acciones de los bancos y las compañías aseguradoras.

SAN PABLO

No hay dudas de que la suba de ayer fue sorpresiva. En primer lugar, porque el mercado arrancó flojo, llegando a perder 0,6% durante el primer tercio de las operaciones, y no fue hasta la última parte del día que se puso de manifiesto una neta tendencia alcista que para cuando sonaba la campana de cierre veía al Bovespa quedando en 10.863,31 puntos, el máximo del día, una suba de 3,29%. Por si esto solo no hubiera bastado, el anuncio de que el Banco Central completó el "rolagem" de los vencimientos para el próximo día 3 quitó presión sobre el dólar, que retrocedió 1,09%, a R$ 3,6. Con un impresionante volumen de más de u$s 400 millones (que se reducen a u$s 242 si exceptuamos el canje de acciones de Petrobrás Distribuidora por las de Petrobrás), el motivo de la euforia bursátil puede haber sido tanto la calma en el frente cambiario como la referida operación de canje, o que venimos de seis bajas consecutivas.

CHILE

Posiblemente, el destino podría haber sido otro de no ser esta la plaza que cierra más temprano entre las grandes Bolsas del continente. Es así que el IPSA finalizó en un momento de marcada flojedad para casi todos los mercados del mundo, quedando en 984,43 puntos, lo que significó una caída de 0,43%. Si bien el dólar quedó otra vez sin cambios ante el peso al finalizar en $ 739, lo cierto es que no hubo demasiado lugar para el optimismo. En primer lugar, porque las acciones de las empresas con ADR, medidas por el Indice Adrian quedaron con una baja de 0,34%, lo que indica que no se recuperaron en la misma medida que las acciones en Nueva York. Después está el hecho de que durante la jornada se tocaron 978,97 puntos, el mínimo intradiario en lo que va del año. Finalmente, el volumen negociado creció a casi u$s 11 millones, lo que da idea de que la presión bajista entre vendedores y compradores se incrementó.

MEXICO

Tal vez lo peor de lo sucedido ayer es que quedó esa fea sensación que deja el "gusto a poco". Siendo una jornada de suba, ganar 0,31% como ocurrió ayer cuando el IPC cerró en 5.937,97 fue "poco", tanto porque el saldo de la semana sigue siendo negativo como porque el índice no fue capaz de trepar ni siquiera por un instante por sobre la línea de los 6.000 puntos. Para peor, el peso marcó su cuarta sesión consecutiva de mínimos históricos frente al dólar, al quedar en $ 10,98 por billete norteamericano (en el arranque se había depreciado hasta los $ 11). Puede que la estrategia sea buena, pero los comentarios del presidente Fox y los del presidente del Banco de México, Guillermo Ortiz, señalando que no intervendrían para apuntalar el peso tienen intranquilo a más de un inversor. Es claro que todo es relativo y lo que ocurra en las próximas semanas entre Irak y los EE.UU. puede hacer olvidar lo que se dijo ayer.

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