16 de noviembre 2005 - 00:00

Los Moyano descalabran

¿Cómo hacerle entender a un trabajador común que no hay fábrica, empresa o producto con rentabilidad suficiente para pagar 25% de aumento salarial que ayer los Moyano (Hugo y ahora también su hijo Pablo) lograron para los que transportan combustibles? Eso lo puede pagar -tras rodear plantas con amenazantes camiones- el petróleo, con el barril a récord mundial cercano a u$s 60. Pero nadie más. Se crea una gran diferencia salarial y social en la Argentina. Cuando los Moyano les sacan otros aumentos exagerados -bajo amenaza de desabastecer el país- a productores de gaseosas incentivan la inflación que reducirá el salario de los restantes trabajadores que nunca podrán lograr esos aumentos o perderán sus empleos si las empresas quiebran por darlos en ese alocado nivel. La Iglesia clama por la desigualdad social. Lavagna protesta. El gobierno mira sin saber qué hacer. Penoso.

El paro que el sindicato de camioneros de la rama combustibles realizaba desde el domingo a la tarde con bloqueo a cuatro plantas de Repsol YPF se levantó ayer a la madrugada, luego de un acuerdo por el que la entidad gremial de Hugo y Pablo Moyano obtuvo un aumento de $ 260 en el salario básico y un adicional de $ 240 por tareas nuevas.

En total $ 500 frente a $ 37 por día que pedían los sindicalistas (alrededor de $ 640). Se puede estimar que la suba es de 25% sobre los salarios promedio. En el acuerdo que se terminaba de cerrar anoche, el sindicato también logró el compromiso de las petroleras de que sólo contratará a aquellas empresasque paguen el adicional de $ 240.


Esta suma cubre lo que los sindicalistas consideran tareas nuevas en relación con el convenio colectivo: cobranza y pago, carga y descarga del combustible y utilización de precintos de seguridad.

El principio de acuerdo por el que se levantaron las medidas de fuerza se logró a horas de la madrugada con la presencia de representantes de Repsol YPF y de otras petroleras, y se estaba terminando de cerrar ayer a última hora entre la entidad gremial y la Cámara de Transporte de Mercancías y Residuos Tóxicos (CATAM).

Fuentes de Repsol afirmaron que el conflicto «es ajeno a la compañía, es un problema entre los choferes y las empresas transportistas». No obstante, la petrolera estuvo presente en todas las etapas de la negociación para asegurarse de que se llegara a un acuerdo y que se cumpliera.

• Perspectiva

Puede presumirse además que, luego de la suba salarial, las transportistas pretenderán redefinir el valor de los fletes con las petroleras para cubrir los mayores costos.

La continuidad de la medida de fuerza, que los camioneros amenazaban con extender a las otras petroleras, hubiera dejado sin combustibles en 48 horas a las principales ciudades del país. En las petroleras se temió que, de haberse llegado a ese extremo, el gobierno y los consumidores las responsabilizaran por el desabastecimiento.

Este estado de ánimo fue propiciado por los mismos sindicalistas, ya que
Pablo Moyano dijo por radio el lunes que «después de tres días de diálogo inútil con Repsol YPF por un aumento en los sueldos, decidimos tomar la medida» de bloquear las plantas de la empresa en Mar del Plata, La Plata, Junín y La Matanza.

Las instalaciones que fueron afectadas son las que más combustibles distribuyen en Capital Federal, conurbano y el interior de la provincia de Buenos Aires, por lo que tenían un carácter estratégico para el abastecimiento.

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