17 de junio 2002 - 00:00

Luis Zanon: "Queremos reabrir la fábrica ya"

Luis Zanon accedió a hablar con Ambito Nacional sobre el conflicto que mantiene con el sindicato ceramista. Dice que el problema no es gremial sino que se trata de un nuevo modelo político. Pese a una oferta de Brasil, quiere seguir operando en Neuquén.

Buenos Aires - «Si se muere la fábrica, me muero con ella.» Luis Zanon llegó a la Argentina desde Italia después de la Segunda Guerra Mundial, con una condecoración prendida en el pecho: había recibido en su patria un reconocimiento al desempeño en el campo de batalla. Esa misma medalla está hoy detrás de un vidrio en sus oficinas de la localidad de Vicente López, en Buenos Aires, junto a las fotos que retratan los momentos de gloria de su carrera como empresario de la industria de la cerámica. A todas las exhibe con orgullo, pero se detiene especialmente en una, donde se lo ve junto al ex presidente Carlos Menem: «Este fue el mejor», se convence después de haberse sentado alguna vez en la misma mesa con Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y María Estela Martínez de Perón. Es que fue precisamente durante el gobierno del ex presidente que Luis Zanon, hoy de 82 años de edad, logró convertir en realidad su sueño, al que después sumó como vicepresidente a su hijo homónimo. Juntos lograron abrir una de las fábricas de porcellanato y cerámica, dicen, «de las mejores del mundo», en el Parque Industrial de la provincia de Neuquén. Ese fue el principio de una etapa caracterizada por los buenos negocios, pero atada al mismo destino que el resto de las empresas argentinas afectadas por la recesión. Con una inversión inicial de 100 millones de dólares, la firma desplegó una infraestructura de planta de 120 mil metros cuadrados, empleando a 350 obreros, ingenieros y sumando tecnología de punta. Fueron casi siete años de producción y venta mejores de lo esperado, hasta que en 2000 la caída de la actividad a nivel nacional obligó a plantear una reducción de la dotación fabril en 20%. Ese fue el principio del fin.

Periodista: ¿En qué situación está hoy Zanon?


Luis Zanon (h):
Tenemos la planta tomada desde fines de octubre del año pasado. Los empleados están despedidos, pero ocupan la planta y venden el stock que quedó de la producción. Y eso es robo.

P.: ¿Cuántos empleados son los que ocupan la planta?


L.Z.(h):
No sabemos bien, debe ser un grupo chico de empleados acompañado por otro que no perteneció nunca a la fábrica. Todos dirigidos por el sindicalista Raúl Godoy, por eso creemos que esto es un problema político y no una legítima protesta de obreros.

P.: ¿Tuvieron algún tipo de diálogo con el sindicato?


Luis Zanon:
Sí, claro. Tuvimos varios encuentros, inclusive vinieron hasta acá y terminamos acordando, sellando con un abrazo en esta oficina el pacto, pero después no sabemos qué pasó. No entendemos.

L.Z.(h):
Ellos se amparan bajo la figura legal del lock out patronal, que sí existió y por el cual se embargó y secuestró 40% del producto terminado para cubrir los sueldos. Pero eso ya no existe, porque presentamos un recurso ante la Corte Suprema de Justicia y se impidió el accionar por lock out.

P.: ¿Y qué pasó entonces?

L.Z.(h): En noviembre de 2001 se resolvió el cierre del establecimiento con despido total del personal, y entonces los operarios que responden al sindicato comenzaron a vender el producto embargado sin autorización de la Justicia.

P.: ¿Cuál es la situación legal actual de la empresa?


L.Z.(h):
Estamos en concurso preventivo de acreedores y realizamos una presentación penal por la usurpación de la planta y la venta ilegal de los productos.

P.: Pero ustedes llevaron también una propuesta de reactivación...


L.Z.(h):
Sí, en febrero pasado. Es un plan de reactivación que le presentamos al director de Industria y Comercio de Neuquén, Marcelo Berenguer y al ingeniero Rubén Larrondo. Pero el sindicato rechazó la propuesta. Sistemáticamente rechazan cualquier propuesta.

P.: ¿A qué atribuyen esa negativa?


L.Z.(h):
Lo que pasa es que nosotros cometimos un error. Valoramos mal el conflicto, porque pensamos que era de origen gremial, sindical, y en realidad estamos frente a un nuevo modelo político.

P.: ¿Gremial?

L.Z.(h): Alguien busca quedarse a través de la usurpación con los bienes productivos ya sea una cooperativa o lo que sea, para ocuparlo y hacerse de los recursos ajenos, violando la propiedad privada y la libertad de trabajo y obtener así un rédito político propio.

L.Z.:
Son lobos vestidos de cordero.

P.: ¿En qué consistía el plan de reactivación?


L.Z.(h):
Básicamente en contratar a cien operarios independientes para poner en funcionamiento un horno que, en principio, produciría 120 mil metros cuadrados mensuales de cerámica, hasta lograr poner en marcha cuatro hornos más.

L.Z.:
Si pudiéramos lograr esto ya, en las actuales condiciones de beneficios para la exportación, en cuatro o cinco meses podríamos hasta triplicar la cantidad de empleados.

P.: ¿Puede beneficiarlos la actual Ley de Quiebras?


L.Z.(h):
No nos hemos puesto a pensar en eso, porque queremos seguir trabajando, tenemos una planta que permitiría vender mucho al exterior y darles trabajo a cientos de neuquinos ya. Es una paradoja: queremos y tenemos las condiciones para generar fuentes de trabajo pero no nos dejan.

P.: ¿Cuál fue el rol del gobierno de Neuquén frente a este problema?


L.Z.(h):
La usurpación puede ser resuelta con una orden de desalojo, y eso puede significar un costo político. Pero, ¿cuál es el costo político? ¿Dar trabajo? ¿Permitir la reapertura de la fábrica?

P.: ¿Pensaron en irse de la provincia?


L.Z.:
No, a pesar de que recibimos propuestas para mudarnos a Brasil decidimos quedarnos en Neuquén, porque es una provincia hermosa y llena de posibilidades. Llevo a la fábrica en la sangre, así que si muere, me muero con ella.

L.Z. (h):
Somos una gran familia argentina con ganas de trabajar y no una multinacional. Por eso apostamos a este proyecto de reactivación para ponernos de pie nuevamente.

P.: ¿Creen que las autoridades nacional y provincial hacen todo lo que pueden para solucionar el problema?


L.Z.:
Es una gran cadena, si no hay producción en la provincia tampoco lo habrá a nivel país.Y no es bueno andar tentando inversiones extranjeras si aquí no podemos resolver un problema de usurpación de propiedad privada, que además permitiría reactivar una importante industria y darles empleo a muchos argentinos.

Entrevista de Florencia Arbeleche

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