El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dibujó hoy un panorama optimista para la economía nacional en 2006, con crecimiento sostenido y sin sobresaltos por las elecciones presidenciales.
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"No prometo, garantizo al pueblo brasileño que vamos a tener un Brasil con más desarrollo en 2006, con un crecimiento más vigoroso y más sólido, porque hicimos lo que teníamos que hacer en 2003, 2004 y 2005, o sea, hicimos algunos sacrificios para poder controlar la inflación", manifestó Lula en la última edición del año de su programa de radio "Desayuno con el presidente".
Según Lula, las perspectivas positivas de 2006 son determinadas por la tendencia a la baja de los tipos básicos de interés, que consideró "consistente", y por la reducción de las tasas de largo plazo cobradas por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
"Eso significará más inversiones en 2006, y más inversiones significan más industria, más empleo, más salarios, más compras en el comercio, más pedidos en las empresas", anotó.
Las proyecciones oficiales apuntan a que la economía brasileña crecerá en 2006 un 3,4 por ciento. El crecimiento previsto para 2005 es de un 2,3 por ciento.
"Creo que 2006 será exactamente eso, será el año en que la industria crecerá más, el empleo crecerá más, la renta crecerá más, y pienso que todo va a mejorar en 2006", enfatizó el gobernante. Lula agregó que las elecciones presidenciales del año próximo no deben influir en el comportamiento de su gobierno ni perjudicar el desarrollo del país.
"Tenemos a nuestro favor los números de la economía, los tres años de experiencia, de tranquilidad, mostrando al pueblo brasileño que el gobierno no se estremece por más grave que sea la situación", dijo en aparente referencia a los escándalos de corrupción del Partido de los Trabajadores (PT), que han salpicado a importantes figuras de su administración.
Lula, que asumió el poder el uno de enero de 2003, no ha confirmado si buscará la reelección el año próximo, pese a que sus opositores afirman que en sus discursos ha adoptado un tono claramente electoral.
En su última intervención radial del año Lula se refirió además al pago anticipado que su gobierno hizo de los 15.440 millones de dólares que debía al Fondo Monetario Internacional (FMI), y dijo que eso demuestra la solidez de la economía brasileña.
"Brasil ahora es un país que tiene credibilidad internacional. Brasil tiene cuentas en orden", aseguró.
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