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"Vuelvo a Davos con la certeza de que Brasil no desaprovechará esta oportunidad histórica que se le ha dado de crecer", dijo un enérgico Lula, con el puño firme hacia adelante, ante los líderes políticos, económicos y empresariales reunidos en el auditorio del Congress Hall de la estación de esquí de los Alpes suizos en la que se celebra el Foro Económico Mundial (WEF).
Durante un discurso de una media hora, Lula realizó además una férrea defensa del Mercosur, del que dijo que "está más vivo y fuerte que nunca", y reafirmó la aspiración de Brasil de tener un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2007, junto a otros aspirantes como India, Japón y Alemania.
"Si vuelvo en dos años, mi sueño sería estar participando en las Naciones Unidas si se hacen las reformas que queremos", respondió el presidente a una pregunta del fundador del WEF, Klaus Schwab, antes de agregar que si la ONU se hubiese reformado a tiempo, "no hubiese habido guerra en Irak por una decisión unilateral".
Lula sorprendió a Davos con un discurso con muchos datos macroeconómicos y destinado a atraer a los inversionistas que necesita su país, a los que le ofreció "estabilidad economía" y les recordó las reformas emprendidas por su gobierno desde 2003.
"Brasil está haciendo lo suyo: estabilidad y crecimiento. Ahora debemos asumir nuestra responsabilidad para tener infraestructura y desarrollo", afirmó.
Lula, que llegó a Davos tras estar el jueves en la contracara del WEF, el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre (Brasil), reiteró además que busca "un orden social que garantice justicia" y dijo que su objetivo sigue siendo que al terminar su mandato "todos los brasileños desayunen, almuercen y cenen".
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