Lula da Silva será el único presidente latinoamericano presente en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, al que asisten 2.250 personas entre mandatarios, ministros de Economía y grandes empresarios. Es una de las personalidades más esperadas. Lula va con un objetivo: atraer inversiones para Brasil. El presidente hablará hoy en el foro y, después, se reunirá con Tony Blair, el primer ministro inglés; con Bill Gates, el presidente de Microsoft; y con George Soros. Tiene, además, 16 pedidos de audiencia de grandes empresarios que se interesan por invertir en Brasil luego de la ley que se aprobó, que garantiza rentabilidad a quienes inviertan en proyectos de infraestructura. El sábado recibirá a todos, acompañado por su gabinete. La Argentina mandó a este encuentro a funcionarios de segundo nivel de la Cancillería y del Ministerio de Economía. Ayer hubo un almuerzo de reducido interés con un tema: «Ultimo tango de la Argentina», donde se habló del canje y las tarifas, y se criticó la falta de seguridad jurídica. Por si hubiera necesidad de establecer diferencias de estrategia entre un país que pide inversiones y otro que las va a buscar, Lula viajará en el nuevo avión presidencial, que costó 56,7 millones de dólares, y recibe su bautismo en este vuelo. Mantenimiento no le ha de faltar.
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Luego de participar en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Lula da Silva partió ayer a las 15.45 rumbo a Suiza,en el bautismo internacionalde su nuevo avión, un Airbus ACJ-319, que costó 56,7 millones de dólares.
Según informó la cancillería local, hoy Lula da Silva participará de la sesión especial del Foro Económico Mundial titulada «Financiando la guerra contra la pobreza», junto a ministros europeos y al titular de Microsoft, Bill Gates.
Luego, en su principal pronunciamiento en ese foro, el presidente brasileño dirigirá un mensaje a los 2.250 empresarios, inversores, políticos y analistas de 96 países que este año participan del Foro Económico Mundial.
El objetivo del viaje a este foro, que la Argentina minimizó, es atraer inversiones, ahora que el Congreso aprobó un proyecto impulsado por el Ejecutivo mediante el cual el Estado garantiza una rentabilidad mínima a quienes financien obras de infraestructura.
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