30 de junio 2006 - 00:00

Lula, otra estrategia

Para una evaluación completa del acuerdo que Néstor Kirchner firmó ayer con Evo Morales sobre la provisión de gas boliviano, será necesario todavía conocer el final de la lenta negociación que sigue Brasil, a través de Petrobras, con el gobierno del cocalero.

A diferencia de Kirchner, el gobierno de Lula da Silva sigue enojado con Morales. Tanto que Celso Amorim, el titular de Itamaratí, se opuso de manera terminante a que el presidente de Bolivia asista a la próxima cumbre del Mercosur en Córdoba, el próximo 21 de julio. Fue a instancias de Hugo Chávez que se había propuesto la invitación de Morales en ese encuentro.

El malestar, sin embargo, no se expresa sólo en lo protocolar. A diferencia de Kirchner y Julio De Vido, que se apresuraron a firmar un acuerdo que aumenta el precio del gas de u$s 3,50 a u$s 5 el millón de BTU (rige sólo por lo que resta del año ya que en 2007 habrá otra suba), los brasileños se han propuesto dejar de comprar 5 millones de metros cúbicos de gas diarios (de los 20 que compran) para sustituirlos por fuel oil. Una complicación para Bolivia, que quedará con ese producto sin comercializar. Por lo visto, otra estrategia: los caminos de Lula y Kirchner se bifurcaron después de que los dos se reunieran en Puerto Iguazú para recriminar a Evo y Hugo Chávez la nacionalización del 1 de mayo.

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