Después de tanta expectativa, de los bolsones de incertidumbre que no culminaban nunca, el haberse destapado el acuerdo con el Fondo (más que acuerdo, pareció una rendición incondicional) no surtió efectos más que temporales.
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Una reacción de más de 8 por ciento, con un volumen que descubría el juego de hacer mucho con poco, después debió filtrarse por dos días siguientes. Una baja el jueves, seguida de una menor el viernes, produjeron un saldo global de la etapa con 0,66 por ciento de aumento Merval.
Ciertamente magro, habiendo jugado un cartucho de alguna trascendencia a favor -como lo era especular con la ayuda al país- el obtenido es un saldo casi desechable.
Con el Bovespa en leve baja de 0,3 por ciento y el Dow con aumento de 1,8 por ciento, se completó el terceto habitual de referentes cotejados.
Poco capital
Escaso de capital de riesgo el circuito, los movimientos intentados tuvieron tufillo a un empujoncito interesado en hacer alguna rueda, para los medios de información.
Dar la sensación del amplio respaldo, trasuntar una alegría que no se verificaba en la realidad de la calle.
Una bolsa sin estatura, solamente alcanzó lo que estaba a la mano, con dos fechas finales donde se reconoció en baja. Marcas de no más de $ 18 millones en el cierre, índice en los «316» y habiendo remontado un mínimo testuz de «311». Débil.
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