1 de febrero 2007 - 00:00

Malo: caída de bonos castiga al<br>gobierno por dibujar índice

El gobierno comenzó a cambiar funcionarios del INDEC, el organismo que difunde todos los datos de la economía. Tontamente, por no convalidar tres o cuatro décimas de aumento más en la inflación de enero, ahora perderán toda credibilidad los números que se informen. Por más que no se los modifique, que los difunda Benedicto XVI y sean reflejo del buen momento que atraviesa la economía, habrá dudas. Ayer, los papeles argentinos en pesos que ajustan por la inflación minorista (CER) operaron en baja. El azar jugó a favor del gobierno: sólo al cierre los salvó de una auténtica debacle la suba mundial de mercados al trascender que la Reserva Federal mantendría las tasas bajas varios meses más.

Felisa Miceli, Guillermo Moreno y Néstor Kirchner.
Felisa Miceli, Guillermo Moreno y Néstor Kirchner.
Si ya el dato de inflación que releva mes a mes el INDEC generaba dudas, desde ahora se tornará más irreal al desplazarse a la directora del Indice de Precios del Consumo, Graciela Bevacqua. La decisión es una más de las que se vienen adoptando en el Ministerio de Economía, pero en esta oportunidad fue más por presión del secretario Guillermo Moreno que de Felisa Miceli. De hecho, la reemplazante es allegada al controlador de los precios.

El cómputo de la suba en las prepagas fue el último enfrentamiento que determinó la suerte de Bevacqua. En definitiva estaba en juego el índice de precios minoristas de enero, que pasaba mágicamente de 1,6% a 1,2% de acuerdo con el criterio de Moreno. Primero la presión fue para las empresas de salud para que mandaran notas de crédito a los afiliados por el incremento de 23%. Luego al INDEC para que directamente no sólo no se compute en enero el aumento sino que tampoco se lo haga en febrero. El artilugio de Moreno: «el producto (el plan que ofrecían las prepagas) desapareció. Hay uno nuevo, diferente que no es comparable» destacó el funcionario en reuniones con los técnicos del organismo. Nada por aquí, ni por allá. Se esfumó el aumento. El criterio que siempre se asigna no sólo en el INDEC sino por estándares internacionales cuando un producto relevado para medir la inflación desaparece, es el de reemplazarlo por el más parecido. Así, si un paquete de 500 gramos de galletitas se deja de fabricar y entra uno nuevo de 400 gramos al mismo precio, cualquier organismo internacional refleja una inflación de 25%. Para Moreno, no. Es lo que de fondo ocurrió en la discusión de prepagas.

  • Decisión

  • La virtual toma del INDEC estaba decidida desde octubre pasado, cuando ya era insalvable la relación con los técnicos. No se lo hizo porque desde el gobierno sostenían que hubiera generado sospecha 9,8% de toda la inflación de 2006. Tampoco en marzo hubiera sido bueno hacerlo, según esa estrategia oficial, por la proximidad de las elecciones. Pero, concretarlo esta semana fue peor: cualquier dato que se dé a conocer de ahora en más no será creíble. Y no es, precisamente, por la relevancia de Bevacqua. Ni siquiera el del desempleo menor a 10% que Néstor Kirchner adelantó ayer (ver página 6). Menos obviamente el de la inflación de enero que se conocerá el lunes, ahora menor a 1,2%. Hasta un Roberto Lavagna -que ya había desplazado al titular del INDEC en su paso por el Ministerio de Economía- salió a criticar la remoción.

    No imaginó el gobierno la alta repercusión que tuvo la noticia. Para justificarla hasta se hizo trascender que el área de Bevacqua era un «coto con constantes filtraciones» -sugiriendo que hay «copagos» hablando en términos de las prepagas, que la funcionaria no tenía título universitario sino una carrera terciaria y que su jerarquía era poco significativa para la repercusión que tuvo el alejamiento-. «El organigrama es el siguiente: Miceli, Oscar Tangelson ( secretario de Política Económica), Lelio 'Highlander' Mármora (titular del INDEC que viene resistiendo ser desplazado), los directores Mario Krieger y Clyde Trabuchi y recién luego aparece Bevacqua», justificó un alto funcionario del Palacio de Hacienda.

    En la misma línea se defendieron otras recientes remociones con supuesta «justa causa» como la directora de Asuntos Jurídicos Yolanda Egging, que firmaba todas las resoluciones clave en el Palacio de Hacienda y que «tenía más amigos que Papá Noel» para allegados al equipo económico.

    Complica también al gobierno la falta de credibilidad del dato del INDEC en las inminentes negociaciones salariales con sindicatos. Es que para equiparar sueldos a la inflación, 9,8% de 2006 y el que se obtenga desde ahora en adelante no tendrá validez para sindicalistas y plantearán un plus por desconfianza de tres o cuatro puntos adicionales al indicador oficial. Si hasta Guillermo Moreno llamó e hizo llamar a importantes consultoras económicas en la primera semana de enero para que convaliden como real 9,8% de inflación de 2006 en sus informes para que no incida en las discusiones salariales. Difícil ya era antes, imposible ahora.

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