La economista Marina Dal Poggetto advirtió este sábado que el proceso de reordenamiento macroeconómico en marcha ya muestra costos concretos en la actividad, con pérdida de empleo formal, deterioro financiero en compañías y un consumo interno que sigue sin recuperarse. Según planteó, la transición hacia un nuevo esquema económico expone tensiones que se amplifican en un contexto de recaudación débil y apertura comercial.
Marina Dal Poggetto lanzó una dura advertencia sobre el ajuste: "Se está destruyendo empleo formal"
La economista analizó los costos del reordenamiento macroeconómico en un contexto de caída del consumo, apertura de importaciones y presión creciente sobre la recaudación y las empresas.
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Marina Dal Poggetto sostuvo que el cambio de régimen económico ya impacta en el mercado laboral y en los balances del sector privado.
En declaraciones radiales, la directora de EcoGo explicó que la economía atraviesa un cambio de régimen, dejando atrás un modelo caracterizado por brecha cambiaria elevada, tasas reales negativas y fuerte protección al mercado interno, para avanzar hacia otro con menor distorsión cambiaria, tasas positivas y mayor ingreso de importaciones.
Del arbitraje a la normalización
Dal Poggetto sostuvo que el esquema previo incentivaba estrategias financieras y de cobertura más que decisiones productivas. “Había pesos baratos, dólares baratos y márgenes garantizados para quienes podían fijar precios”, resumió. En contraste, afirmó que el actual proceso de normalización devuelve centralidad a la demanda, pero con una particularidad: parte de ese consumo ahora se satisface con productos importados, fenómeno visible en bienes durables y en el mercado automotor.
En ese marco, señaló que el Gobierno utiliza el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, una estrategia que, a su entender, vuelve a generar tensiones de competitividad. Con una inflación mensual cercana al 3% y un dólar estable, el tipo de cambio real tiende a apreciarse rápidamente, afectando a sectores productivos que compiten con el exterior.
La economista remarcó que el cambio de precios relativos está impactando en las hojas de balance, ya que, mientras algunos sectores lograron fortalecerse en el ciclo anterior, otros enfrentan ahora costos que crecen por encima de sus precios, en un contexto de actividad deprimida. “Empiezan a aparecer distorsiones claras en la rentabilidad”, advirtió.
Este escenario se combina con un ajuste fiscal que se sostiene sobre una recaudación en retroceso, lo que agrega presión al entramado empresario. Para Dal Poggetto, la ecuación fiscal se vuelve más compleja cuando el esfuerzo del ajuste recae sobre una base impositiva debilitada por la recesión.
Empleo: menos registrados, más precariedad
En el plano laboral, señaló que si bien el desempleo mostró una suba moderada en los últimos datos oficiales, el fenómeno más relevante es el cambio en la composición del empleo. “Hay destrucción de empleo formal y crecimiento de modalidades semiformalizadas, especialmente el monotributo”, afirmó.
Sobre la reforma laboral en discusión, consideró que busca actualizar un marco normativo desfasado, pero alertó sobre el momento en que se implementa. “Se reducen costos para nuevas contrataciones en una economía que está perdiendo puestos registrados”, explicó, lo que plantea interrogantes fiscales y sociales.
Inflación y poder adquisitivo
Dal Poggetto anticipó que los próximos meses seguirán mostrando registros inflacionarios elevados, impulsados por aumentos en alimentos, combustibles, educación y tarifas. Aunque proyectó una posible desaceleración hacia abril, advirtió que el impacto sobre los hogares no es homogéneo.
En ese sentido, destacó que muchos gastos clave de la clase media —como prepagas, colegios, expensas y servicios públicos— subieron por encima del promedio, mientras los ingresos no acompañaron en la misma proporción. “La inflación promedio no refleja lo que vive cada familia”, subrayó.
Para la economista, el proceso de apertura y reordenamiento macroeconómico no es neutro. “El cambio de precios relativos y la apertura tienen consecuencias sobre el empleo, las empresas y el tejido productivo, especialmente en un contexto recesivo”, concluyó, al advertir que los costos sociales del ajuste todavía están en pleno desarrollo.
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