29 de marzo 2001 - 00:00

Más cerca de Duhalde que de Ruckauf

También intentó explicar Luis Farinello en la charla con este diario cómo lo beneficia en política ser sacerdote.

Periodista: ¿Cómo explica su liderazgo en el Polo?

Luis Farinello: A mis años de ayudar a los pobres, a mi lucha contra el liberalismo. Después de 40 años en eso, soy un tipo creíble. Hay desánimo en la gente, hay miseria.

P.: No será sólo eso...

L.F.: No quiero mandarme la parte. Es que soy sacerdote, algo de la mística sacerdotal, la confianza que me tiene la gente, el haber salido por televisión, es una imagen, lo reconozco...

P.: Antes el obispo de Quilmes no lo dejaba, ¿qué cambió?

L.F.:
Le dije, padre obispo, mire que ahora cambió todo.

P.: Pero antes se oponía...

L.F.:
No, era siempre una cosa mutua. Novak es un tipo que respeta profundamente lo que uno piensa. Eso es bueno. Me decía: «¿Esto del PJ, cómo lo ve?». Yo le contestaba: «No sé, es un aparato grande, no estoy seguro, esto no lo veo». Y él decía: «Bueno, ya está, no hablemos más».

P.: ¿Y esta vez?

L.F.:
Con lo del Polo fue distinto. El sabía que era gente seria, que el proyecto es serio. Me dijo: «¿La pensaste bien? ¿Estás seguro?». «Sí», le dije. «Bueno, andá», me dijo.

P.: La prehistoria es cuando Chacho lo quiere a usted de candidato a diputado en las elecciones de 1997.

L.F.:
Claro, fue a la vez que el PJ me pedía que fuera intendente de Quilmes.

P.: Fue cuando ya había salido con Grondona por TV.

L.F.:
(ríe) Sí, vinieron cuando yo ya era conocido. Chacho me ofreció que fuera primero en la lista de diputados antes de que él pusiera a Graciela.

P.: ¿Lo habló con Chacho?

L.F.:
No, quien vino a hablarme en nombre de Chacho y a ofrecérmelo fue Alicia Castro.

P.: ¿Era amiga suya?

L.F.:
No, no sé, la mandaron a ella con esa oferta...

P.: ¿Por qué dijo que no?

L.F.:
Tenía temor de perderme en un aparato inmenso. En esos aparatos el bloque te ordena bajar y votar, levantar la mano porque ya está negociado...

P.: Eso es la política, pero también puede discutir...

L.F.:
Pero yo iba a perder ahí. Todo lo que dijera iba a ser discutido ahí. No era el espíritu que yo tenía.

P.:Y en el Polo...

L.F.:
Ah. No, en el Polo es distinto porque lo inventé yo.

P.: ¿En las ideas es distinto?

L.F.:
No, en la mística es distinto. Pero no me equivoqué. Hubiera sido un desastre en el Frepaso. No hubiera aguantado mucho.

P.: El peronismo lo ha querido cerca también, Duhalde, Ruckauf...

L.F.: Duhalde lo quería de intendente de Quilmes, también.

P.: ¿Lo ayudó siendo gobernador?

L.F.:
Claro, siempre me ayudó. En realidad yo siempre tuve las 300 medias becas tradicionales que me paga la provincia, unos $ 29 mil que ayudan a dar de comer a 3.500 chicos en comedores. P.: ¿Se las dio Duhalde las becas?

L.F.:
En realidad me las dieron antes, me las dio Armendáriz cuando era gobernador y me las mantuvieron Cafiero, Duhalde y ahora Ruckauf.

P.: ¿Le pidieron algún favor a cambio?

L.F.: Nunca se atrevieron. Igual se rinde cuenta siempre de ese dinero en la fundación que lo maneja.

P.: ¿Es amigo de los políticos?

L.F.:
De Duhalde soy amigo; además, he ido mucho a su casa. Nos queremos. Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Anoche, por ejemplo, estuve cenando con él y con «Chiche». Me muestra encuestas siempre (ríe), me dice que hay lugares en la provincia donde estoy segundo.

P.: ¿Duhalde o Ruckauf?

L.F.:
La verdad es que estoy más cerca de Duhalde que de Ruckauf.

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