Más cerca de Duhalde que de Ruckauf
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L.F.: Le dije, padre obispo, mire que ahora cambió todo.
P.: Pero antes se oponía...
L.F.: No, era siempre una cosa mutua. Novak es un tipo que respeta profundamente lo que uno piensa. Eso es bueno. Me decía: «¿Esto del PJ, cómo lo ve?». Yo le contestaba: «No sé, es un aparato grande, no estoy seguro, esto no lo veo». Y él decía: «Bueno, ya está, no hablemos más».
P.: ¿Y esta vez?
L.F.: Con lo del Polo fue distinto. El sabía que era gente seria, que el proyecto es serio. Me dijo: «¿La pensaste bien? ¿Estás seguro?». «Sí», le dije. «Bueno, andá», me dijo.
P.: La prehistoria es cuando Chacho lo quiere a usted de candidato a diputado en las elecciones de 1997.
L.F.: Claro, fue a la vez que el PJ me pedía que fuera intendente de Quilmes.
P.: Fue cuando ya había salido con Grondona por TV.
L.F.: (ríe) Sí, vinieron cuando yo ya era conocido. Chacho me ofreció que fuera primero en la lista de diputados antes de que él pusiera a Graciela.
P.: ¿Lo habló con Chacho?
L.F.: No, quien vino a hablarme en nombre de Chacho y a ofrecérmelo fue Alicia Castro.
P.: ¿Era amiga suya?
L.F.: No, no sé, la mandaron a ella con esa oferta...
P.: ¿Por qué dijo que no?
L.F.: Tenía temor de perderme en un aparato inmenso. En esos aparatos el bloque te ordena bajar y votar, levantar la mano porque ya está negociado...
P.: Eso es la política, pero también puede discutir...
L.F.: Pero yo iba a perder ahí. Todo lo que dijera iba a ser discutido ahí. No era el espíritu que yo tenía.
P.:Y en el Polo...
L.F.: Ah. No, en el Polo es distinto porque lo inventé yo.
P.: ¿En las ideas es distinto?
L.F.: No, en la mística es distinto. Pero no me equivoqué. Hubiera sido un desastre en el Frepaso. No hubiera aguantado mucho.
P.: El peronismo lo ha querido cerca también, Duhalde, Ruckauf...
L.F.: Duhalde lo quería de intendente de Quilmes, también.
P.: ¿Lo ayudó siendo gobernador?
L.F.: Claro, siempre me ayudó. En realidad yo siempre tuve las 300 medias becas tradicionales que me paga la provincia, unos $ 29 mil que ayudan a dar de comer a 3.500 chicos en comedores. P.: ¿Se las dio Duhalde las becas?
L.F.: En realidad me las dieron antes, me las dio Armendáriz cuando era gobernador y me las mantuvieron Cafiero, Duhalde y ahora Ruckauf.
P.: ¿Le pidieron algún favor a cambio?
L.F.: Nunca se atrevieron. Igual se rinde cuenta siempre de ese dinero en la fundación que lo maneja.
P.: ¿Es amigo de los políticos?
L.F.: De Duhalde soy amigo; además, he ido mucho a su casa. Nos queremos. Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Anoche, por ejemplo, estuve cenando con él y con «Chiche». Me muestra encuestas siempre (ríe), me dice que hay lugares en la provincia donde estoy segundo.
P.: ¿Duhalde o Ruckauf?
L.F.: La verdad es que estoy más cerca de Duhalde que de Ruckauf.




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