Las moratorias que permitieron jubilar a personas sin aportes y el proyecto del gobierno para reformular el sistema previsional provocarán que en el futuro «no haya recursos para pagar las nuevas prestaciones», advirtió ayer el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
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Según la visión de la entidad dirigida por el economista Osvaldo Giordano «la caída en la cobertura del sistema previsional, la insolvencia del régimen público de reparto y los altos costos de las AFJP son los principales problemas estructurales que sufre el sistema previsional argentino».
En su informe semanal, IDESA calificó de «acto de oportunismo político» el controvertido proyecto de reforma previsional que el gobierno pretende que apruebe el Congreso. La iniciativa oficial producirá un traspaso de afiliados de las AFJP al sistema de reparto que en lo inmediato «aliviará» las cuentas de la ANSeS, aunque en el futuro generará un cuello de botella en el régimen. Pero «las moratorias previsionales que otorgan jubilaciones a personas que no hicieron aportes implican un incremento importante de los compromisos futuros del Estado» sin contemplar su financiamiento.
«Se trata de una deuda no registrada pero plenamente exigible para la cual no existe previsión explícita de recursos. En este contexto, inducir a que los trabajadores pasen al régimen de reparto producirá un alivio en la caja de ANSeS. Pero cuando estas personas se jubilen no habrá recursos para pagar sus prestaciones», advirtió.
Incorporación
En tal sentido, estimó que con estos planes se incorporará más de un millón de nuevos jubilados, que en los primeros cinco años incrementarán el gasto público anual en $ 4.900 millones, si se tienen en cuentas los recursos para la cobertura de PAMI y las asignaciones familiares. En los años posteriores, cuando los nuevos jubilados dejen de pagar la moratoria, el gasto público adicional llegará a los $ 8.400 millones por año, indicó.
De esta manera, en el acumulado, el régimen público de reparto (la ANSeS) está asumiendo compromisos futuros del orden de los $ 66.000 millones anuales.
«Frente a este complejo panorama financiero, inducir a que los trabajadores activos opten por el régimen de reparto es un paliativo para el corto plazo. Transitoriamente, la caja de ANSeS mejora porque se apropia de los aportes de estos trabajadores. Sin embargo, como contracara, se generan derechos a cobrar jubilaciones para las que no se hacen reservas financieras», alertó.
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