Más reparto: Estado absorberá hipotecas en riesgo de remate
Una polémica solución diseñó el Ministerio de Economía para los deudores que corren peligro de ejecución, que consiste básicamente en un nuevo subsidio del Estado. Las hipotecas en situación de ser ejecutadas, tanto en poder de bancos como de acreedores privados, serán adquiridas por el Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Empresas, que cuenta con $ 450 millones. Una vez que se quede con las hipotecas, el gobierno definirá "caso por caso" la situación de los deudores, a quienes se les otorgarán aumentos de los plazos y reducciones sustanciales de tasa de interés. Sólo serán beneficiados quienes se hayan anotado en el Registro de Deudores Morosos. En Economía aseguran que el beneficio será acotado a 13.000 deudores y el costo no superará los $ 140 millones.
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•Puesta en marcha
El Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Empresas está presidido por Miguel Pesce, quien además se desempeña como representante del Ministerio de Economía en el Banco Central. El, junto a Madcur y a la presidenta del Banco de la Nación Argentina, Felisa Miceli, están terminando de delinear cómo será la operatoria.
En principio, la puesta en marcha del «salvataje» consistiría en comprar las hipotecas en cuestión, que quedarían en cabeza del fondo fiduciario. Luego, sería el Banco Nación el que se encargará de administrar la cartera, es decir constituirse en agente para el cobro mensual de las cuotas, aprovechando sus 600 sucursales en todo el país. Pero su participación sería exclusivamente administrativa, ya que las hipotecas no serán incorporadas a su activo.
Todavía se está analizando cuál será el límite máximo de monto que se aplicará por hipoteca. Aquellas que se hayan efectuado por sumas muy altas (por ejemplo $ 10 millones) no serán adquiridas por el fondo fiduciario.
Otra posibilidad es que este fondo les preste dinero a los bancos para financiar un estiramiento en el cobro de las hipotecas, que quedarían como garantía. El resultado sería el mismo: si el deudor no paga, quien termina perjudicado es el Estado, que tomó como garantía la hipoteca.



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