S abemos que la situación en Medio Oriente luce cada día que pasa más complicada. Sin embargo, da la impresión que los inversores se han acostumbrado tanto a las noticias de muertes, atentados y otras yerbas que ya no les prestan atención. Es difícil decir si esto es bueno o malo, pero si bien es cierto que a lo mejor haría falta un verdadero desastre para " asustarlos", no hay que confundir "pasividad" con "autismo". Así que por más que hoy parezca poco relevante para los tenedores de acciones, a no perder de vista este frente. De todas formas está visto que los ánimos imperantes son otros. A pesar de la multa de u$s 1.000 millones que deberá pagar Altria (Philip Morris) por contrabando de cigarrillos a la Unión Europea, las dificultades de Nortel -que parece estaría elaborando balances no demasiado " claros" para la SEC-, el poco interés que despertaron los buenos datos sobre el crecimiento del sector no manufacturero de la economía, la nueva caída del volumen a valores inferiores al promedio, otra suba del costo del dinero y la consiguiente baja del dólar, el anuncio de que Bill Gates fue destronado por un empresario sueco como el hombre más rico del mundo, etc.; luego de un arranque casi neutro y aunque más no fuera gracias a una orden computarizada que ingresó en la última hora de operaciones, el mercado cerró marcando su tercera suba consecutiva. Es así que apenas con el argumento de los buenos números que conoceríamos en la actual temporada de balances, el Dow trepó 0,84% para cerrar en 10.558,37 puntos, el valor más alto de los últimos 30 días.
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