27 de mayo 2005 - 00:00

Medida poco efectiva sobre el control de capital golondrina

El gobierno busca evitar por todas las vías posibles que el dólar caiga de 2,90 pesos. En las últimas semanas lo hizo a través de las fuertes compras de dólares del Banco Central (ayer adquirió otros 107 millones) y ahora también con una mayor restricción para los capitales que entran en búsqueda de ganancias de corto plazo. Pero se trata de una medida que no tendrá efectos concretos. Sólo busca enviar una señal de compromiso para mantener un tipo de cambio alto. Los inversores extranjeros tienen distintos métodos para sacar sus fondos del país, por ejemplo trasladando su tenencia en bonos al exterior y liquidando en Nueva York. Es cierto que los avances en la reestructuración de la deuda aceleraron el ingreso de fondos al país (al menos en los primeros meses de 2005), pero la cifra no justifica la medida dado que la economía se está enfriando y no recalentando.

El ingreso de capitales de corto plazo surge en las estadísticas del Banco Central a través de la figura de inversión de cartera de no residentes.
El ingreso de capitales de corto plazo surge en las estadísticas del Banco Central a través de la figura de "inversión de cartera de no residentes".
El Ministerio de Economía extendió ayer la restricción para la salida de capitales que hayan ingresado al país para inversiones financieras: de 180 días pasó ahora a 365 días, a través de la Resolución 292/2005.

Con esto se terminó aplicando la medida más leve de todas las que estaban en análisis para controlar al capital de corto plazo. Entre otras alternativas, se estudió la posibilidad de abrir un registro de inversores que ingresen fondos al país para colocaciones financieras o constituir un encaje para inmovilizar una porción del dinero por un plazo determinado. No fueron aplicadas, aunque seguirán bajo estudio.

La decisión adoptada tendrá escaso efecto práctico para el control del denominado «capital golondrina», pero implica una señal política.
De esta manera, Roberto Lavagna deja claro que actuará contra las presiones que pueden hacer caer el valor del dólar, como puede ocurrir si se acelera el ingreso de divisas al país que buscan ganancias de corto plazo, ya sea en plazos fijos, bonos o acciones. La intención del gobierno es que el valor nominal del dólar no caiga de $ 2,90 y se vaya acercando a $ 3 hacia fin de año.

• Incidencia

Según explicó la resolución, la restricción se adoptó debido a que los capitales de corto plazo «inciden directamente sobre el mercado cambiario y el tipo de cambio, y en forma indirecta podría afectar la toma de decisiones de los agentes productivos del país en función del eventual efecto sobre la competitividad».

La restricción no sólo se aplica al ingreso de fondos de corto plazo, sino también a los préstamos financieros que busquen las empresas argentinas en el exterior, lo que incluye cualquier colocación de Obligaciones Negociables que realice una empresa que desde ahora no podrá bajar de un año de plazo. Esto no se aplica sobre otro tipo de préstamos, por ejemplo, los comerciales para financiar importaciones.

En realidad, la medida tendrá un efecto prácticamente nulo, debido a una serie de factores, que pueden resumirse en los siguientes:

Desde la implantación del control de cambios ya existe una restricción muy fuerte para girar fondos fuera del país: el Banco Central sólo permite a las sociedades sacar hasta u$s 500.000 mensuales, es decir que las trabas ya están vigentes desde 2002.

Si un fondo del exterior ingresó capital para comprar bonos o acciones argentinas, no precisa venderlos aquí para luego girar los dólares al exterior. Basta con que traslade estos títulos al exterior y realice en otra plaza la venta. Inmediatamente podrá hacerse de los dólares y sin restricción de ningún tipo. Es lo que hace 99% de las compañías que realiza una inversión financiera en el país.

El Banco Central confirmó a través de la Comunicación «A» 4.354 la aplicación de la medida -que involucra al sistema financiero- a partir de ayer. En cuanto a la necesidad de constituir esta barrera para la libre entrada y salida a los capitales golondrina, se trata de una cuestión de opinión. Es cierto que desde diciembre del año pasado, cuando comenzó a acelerarse el canje de la deuda, se produjo un incremento del ingreso de fondos al país para inversiones financieras.
Pero la cifra aún es chica: en el primer trimestre de 2005 ingresaron u$s 561 millones.

Pese a que se trata de un movimiento menor para el mercado cambiario argentino, supera ampliamente lo registrado el año pasado. En el mismo período de 2004 sólo habían entrado u$s 184 millones. Y en todo el año la cifra se eleva hasta los u$s 579 millones.

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