3 de diciembre 2001 - 00:00

Medidas afectan a economía en negro

Las recientes limitaciones impuestas por el gobierno para retirar depósitos afecta la economía informal, un mercado que al año mueve nada menos que $ 65.000 millones. Pero a la vez, abre totalmente las puertas a los bonos provinciales que rápidamente se ganaron un lugar como medio de pago. Ahora, al quedar afuera de estas nuevas restricciones, pueden convertirse en el medio de pago que más aceptación tenga entre pequeños y medianos comercios que venden buena parte de sus bienes y servicios en negro. Haciendo cuentas, en muchos casos les será más rentable aceptar estos papeles y luego canjearlos por efectivo, que blanquear sus ventas. Al viernes pasado, el Patacón se cambiaba a $ 94,7 cada 100 patacones y los cotizaban a $ 96. A los comerciantes les conviene más que liquidar el IVA.

También algunos empresarios privados evaluaban ayer de qué forma podrán usar estos papeles para pagar salarios en lugar de abrir cajas de ahorro y correr el riesgo de tener que blanquear a sus empleados.

Ya hay unos $ 2.900 millones circulando en bonos provinciales a los cuales hay que ir sumando los «pseudobonos» o «vales», que muchos comercios del interior del país están inventando para poder dar vuelto a estos papeles (aunque sólo pueden usarse en el comercio que lo emite) y los diversos tipos de tickets (canasta, restaurant, luncheon, etc.).

A la vez, muchos argentinos estaban pensando ayer en las diversas variantes para hacerse de todo el dinero que tienen depositado, como por ejemplo, abrir varias cajas de ahorro en diferentes bancos, para repartir el dinero entre ellas y poder extraerlo. Algunos planeaban abrir luego cajas de ahorro en entidades bancarias de lugares cercanos, como Paysandú en la República Oriental del Uruguay, que luego puede ser extraído sin ningún problema desde cualquier lugar de la Argentina.

Pero sin dudas que es el mercado negro el más perjudicado por este nuevo paquete de medidas. Y para ellos la solución más inmediata, por el momento, será manejarse con bonos provinciales (LECOP, patacones, Bonfes, Cecacor, etc.).

• Priorización

Es que si la gente no puede extraer más de $ 250 semanales, es lógico pensar que van a priorizar las compras en aquellos comercios que acepten la posibilidad de pagar con tarjeta de débito. De esta forma, los comercios que antes vendían en negro, deberán ahora, además de instalar las máquinas, legalizar la venta, ya que, de lo contrario, correrían el riesgo de perder clientes. Para muchas empresas blanquear las ventas generará una pérdida de rentabilidad muy importante porque hasta ahora, venía sobreviviendo a la crisis evadiendo impuestos. En esos casos, los bonos podrán ser la alternativa más inmediata, al menos en el interior del país y la provincia de Buenos Aires. De acuerdo con algunos trabajos privados, sólo de IVA se evaden unos $ 9.000 millones al año, que si se pagan ahora con tarjeta de débito será muy difícil de eludir. Los sectores más comprometidos serán la industria manufacturera, donde la evasión de este impuesto llega a $ 3.700 millones, actividades inmobiliarias donde se estima en $ 2.300 millones, transporte y comunicaciones $ 1.463 millones, construcción $ 580 millones, o agricultura, ganadería y pesca donde la evasión del IVA llega a $ 800,6 millones.

Pero por otro lado, también están todos aquellos que tienen personal en negro, que no es un monto menor. Se estima que 38% del total de los trabajadores del país está en negro y se evaden al año unos $ 25.000 millones entre aportes patronales y previsionales. En el comercio minorista 20% del personal contratado está en negro, en el sector de agroindustrias y bebidas no alcohólicas llega a 30%, en la construcción 65% o en sectores como el servicio doméstico 95% del personal empleado está en negro.

En adelante, disponer de dinero líquido para hacer frente a estos compromisos será dificultoso para las empresas, que ya están planeando pagar con bonos, abrir cajas de ahorro y pagarles como si fueran proveedores, o recurrir al cheque que, como también está limitado, inevitablemente derivará en asumir el costo de una caja de ahorro.

En el interior del país, ayer había gente que se mantenía totalmente al margen de estas medidas: «Yo cobro todo en bonos federales, así que no voy a tener ningún problema», se jactaba una maestra de la provincia de Entre Ríos, que apenas cobra $ 200 al mes en efectivo. Mientras tanto, los comerciantes de Corrientes, Entre Ríos, provincia de Buenos Aires, Tucumán, Santiago del Estero o Chaco ya estaban planeando generalizar la aceptación de bonos y pagar a sus empleados en estos papeles.

Otras actividades que se verán complicadas son la venta de drogas, el juego clandestino y la prostitución que, en conjunto, mueven unos $ 4.450 millones al año. Además, a diferencia de los bienes de consumo, donde buena parte se vende entre gente que gana menos de $ 1.000 al mes, éstos son adquiridos por gente de mayor poder adquisitivo. Difícilmente se acepten aquí pagos a través de tarjetas de débito, aunque no se descarta totalmente que sí se puedan pagar con bonos, aunque con un sobreprecio que probablemente variará de acuerdo con el descuento que se haga en el mercado para canjear estos papeles por dinero en efectivo. Incluso para quienes se dedican a cambiar cheques, la situación se complica: si, por ejemplo, se cambia un cheque por $ 1.000, este valor no podrá ser cobrado en efectivo, lo que limitará la disponibilidad de dinero para continuar el circuito del canje.

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