Carlos Menem ofreció anoche dos de los ministerios en un futuro gabinete si gana las elecciones presidenciales del 18 de mayo. Carlos Melconian sería ministro de Economía y Jorge Castro se haría cargo de la cartera de Relaciones Exteriores.
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En una serie de reuniones que mantuvo en la Capital Federal, el candidato tomó otras decisiones, además de viajar hoy a San Luis a entrevistarse con Adolfo Rodríguez Saá en busca de alguna asociación para el ballottage contra Néstor Kirchner:
1) Resolvió designar a su compañero de fórmula Juan Carlos Romero como jefe de campaña. Anoche, seguían los rumores sobre la disolución formal de los comandos a cargo de Eduardo Bauzá y Alberto Kohan, pero esos dos coroneles del menemismo siguieron a cargo de sus tareas habituales de acompañantes del ex presidente. También Alberto Pierri siguió adelante en las tareas como candidato a la gobernación bonaerense, pese a los pedidos de Luis Patti de quedarse con el manejo de la campaña presidencial en Buenos Aires y como único precandidato a gobernador. «Patti sacó 7% de los votos para Menem en 2001, nosotros sacamos más de 20% esta vez frente al duhaldismo. No sé de qué se queja Patti», dijo Pierri sobre el comisario de Escobar, que intenta llevar adelante la campaña por la limpieza étnica entre los menemistas. Como se piden caras nuevas, Menem se hizo acompañar ayer por su hermano Eduardo, su sobrino Adrián y el jefe del bloque de diputados Azul y Blanco, el cordobés Oscar González.
2) También decidió llevar adelante una campaña sin actos públicos, aprovechando todas las oportunidades de aparecer por medios periodísticos. Una evaluación preliminar le hizo entender al candidato la ventaja de saturar las pantallas de TV que tanto le redituaron el domingo pasado a Elisa Carrió.
3) Desafió a Kirchner a un debate público en lugar y arma a elección el próximo 14 de mayo. También aceptó la oferta de Ricardo López Murphy para actuar de moderador y comentarista de ese duelo.
4) Con el propósito de ampliar el espectro de técnicos y eventuales funcionarios, Menem se instaló a media tarde de ayer con el empresario Francisco de Narváez en la sede de la Fundación Unidos del Sud (un lema casi kirchneriano) para ofrecerle nada menos que el Ministerio de Desarrollo Social. El empresario quedó en responder, pero igual escuchó durante dos horas los argumentos de Menem, Kohan, Romero y su asesor Angel Torres sobre la oportunidad de que este colombiano ex dueño de la casa Tía haga una inversión en la fórmula. Menem, al retirarse -dejó a Romero y a Torres en el caserón posmo del ascendente barrio de Las Cañitas (Báez y Arévalo)-, se embutió en la suite del piso 19º del Hotel Presidente para diseñar la cita de hoy con Rodríguez Saá que no puede dejar de ser exitosa.
Para mañana, luego de su regreso de San Luis, Menem invitará a una conferencia de prensa -mudará de aires del Hotel Presidente-en la que presentará a parte de sus equipos de trabajo. Hará la salvedad de que no presentará gabinete ni ministros, aunque muchos de ellos -se supone-podrían integrar posiciones expectantes en el caso de que acceda al gobierno. El anuncio, claro, está en relación directa con el ballottage del próximo 18 de mayo.
Por lo menos, 30 rostros nuevos de su entorno técnico saldrán a la superficie y en áreas diversas, de Economía a Justicia, de Acción Social a Interior, sin olvidar a Relaciones Exteriores. Algunos nombres tendrán cierto impacto, aunque ya fueron medianamente difundidos. Por ejemplo, el caso del ex magistrado Oscar Salvi (Seguridad y Justicia), el gobernador pampeano Rubén Marín para los vínculos con las provincias, De Narváez y sus grupos técnicos para Acción Social, hombres como Jorge Castro, Andrés Cisneros y Diego Guelar en el renglón diplomático y, como novedad, la incorporación de Carlos Melconian para Economía, añadido al cuarteto ya difundido de Pablo Rojo, Francisco Susmel, Diego Estévez y Rogelio Frigerio nieto, entre otros.
Esta novedad apunta, por un lado, a robustecer las aspiraciones de Menem para su candidatura presidencial y, simultáneamente, que varias de estas figuras accedan al universo de los medios para discutir proyectos con sus rivales de Kirchner. Porque una de las consignas de la nueva campaña será la confrontación por todos los espacios, de aspirante a presidente para abajo.
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