Domingo Cavallo dijo ayer haberse olvidado de la cita que tenía con Fernando de la Rúa, Chrystian Colombo y Adalberto Rodríguez Giavarini para conciliar una postura única frente a Brasil (el 8 de octubre habrá una cumbre con funcionarios de ese país para discutir el problema de las devaluaciones del real). El olvido del ministro puede haber estado inducido. Colombo definió la postura del gobierno antes de ese encuentro diciendo que es impensable una ruptura del Mercosur. Y la Unión Europea le hizo saber al gobierno de De la Rúa que, si se elimina el arancel externo común del Mercosur -es lo que propone Cavallo-, debe considerarse imposible la integración que se está negociando actualmente con Europa.
Chrystian Colombo reunió ayer a Adalberto Rodríguez Giavarini con Domingo Cavallo para comenzar a conciliar la postura que la Argentina llevará a la reunión de cancilleres, ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de la Argentina y Brasil, que se realizará el próximo 8 de octubre en San Pablo, tal como anticipó este diario en su edición de ayer. Fernando de la Rúa participó del encuentro, que duró muy poco: Cavallo confesó que no tenía agendada la reunión y que estaba en la Casa Rosada sólo porque lo habían convocado a último momento.
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«Está muy nervioso, puede haberse olvidado de lo que se había agendado hace dos días», explicó un colaborador del ministro en el Palacio de Hacienda, tratando de excusar un gesto que seguramente disgustó a De la Rúa, Colombo y Giavarini. La reunión se volvió a convocar para hoy.
De cualquier manera, ayer hubo una definición oficial sobre la crisis que atraviesa el Mercosur, en la que tal vez haya que buscar la razón del olvido de Cavallo: «Pese a las lógicas disputas de cada parte, está fuera de discusión que Brasil es nuestro socio. Haremos todos los esfuerzos necesarios para resolver nuestras diferencias y nos ayudaremos mutuamente en todo lo que esté a nuestro alcance. El tema de las asimetrías entre la Argentina y Brasil no es algo que se pueda solucionar de forma unilateral. La solución de Brasil y la Argentina es a partir del Mercosur y creo que en las reuniones previstas para las primeras semanas de octubre vamos a acercar posiciones». Estas palabras las pronunció Colombo durante un almuerzo que se ofreció en la Cámara de Comercio Argentino-Americana, que preside Oscar Vignar.
La definición de Colombo acotó políticamente cualquier propuesta de ruptura que pudiera formular Economía para la reunión del próximo 8. Pero ayer, además, el gobierno recibió una insinuación informal de la Unión Europea respecto del proceso de integración con ese bloque: la sugerencia consistió en advertir que no habrá asociación posible con Europa si no se mantiene el Arancel Externo Común (AEC), clave para que el Mercosur mantenga su condición de unión aduanera y no se retraiga a un área de libre comercio.
Técnica procesal
A estas limitaciones políticas se les agrega una técnica, procesal, que Cavallo deberá contemplar hoy cuando aconseje una estrategia frente al problema que representa la devaluación de la moneda brasileña. Ese condicionamiento es el camino que debería seguirse si se quiere denunciar el tratado de Ouro Preto: la Argentina debería mantener durante dos años las prerrogativas comerciales que hoy reconoce a sus socios pero perdería las propias, pasando a ser tratada como un país extrazona.
En la reunión convocada para hoy se escucharán las propuestas de Cavallo y también se analizarán las demandas que planteará Brasil el 8, en San Pablo. Entre estas últimas figura la Resolución 258, por la cual Economía modificó el estatus arancelario de bienes de consumo y bienes de capital con criterios que Brasil viene discutiendo desde su emisión.
Es posible que también desde ese país se formulen reproches personales a algunas críticas del ministro. Cavallo ha pasado a ser considerado casi una «persona non grata» en ese país y no sólo por parte del gobierno: basta ver el regocijo con que la prensa brasileña tomó su confesión sobre que no pudo cumplir con los objetivos que se propuso cuando asumió como ministro (ayer «Folha de Sao Paulo» le dedicó un comentario editorial a ese tema).
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