La ministra Felisa Miceli almorzó en la central fabril y después se reunió con dirigentes del agro. Reiteró que no cree en controles de precios, pero que los acuerdos por empresas son necesarios para aventar expectativas. Los empresarios le habían pedido -en el marco del reclamo por una reforma fiscal- la gradual eliminación de retenciones. La respuesta (negativa) llegó una hora después: no se producirá al menos por dos años.
Recién en dos años, el Ministerio de Economía revisará la política impositiva que afecta al campo con dobles imposiciones e «impuestos distorsivos», excepto en el sector de los lácteos. Así, ahora no eliminará las retenciones a la exportación. Con esa noticia, Felisa Miceli recibió a los productores agropecuarios en su primera reunión oficial con las cuatro entidades del campo. Ante la novedad, los dirigentes se mostraron contrariados a la salida, aunque buscaron el lado positivo al encuentro. Los máximos representantes de la Sociedad Rural Argentina, CRA, Federación Agraria y Coninagro estuvieron en Economía y lograron «un diálogo abierto y franco», que según uno de los asistentes «con Roberto Lavagna nunca habíamos tenido». Incluso, uno de los dirigentes llegó a decir que «Miceli nos entiende, interpreta y trata mejor que el secretario Miguel Campos».
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Los productores le presentaron un listado de temas que les preocupan y que la ministra no rehuyó en responder, apoyar o buscar alternativas de solución, aunque derivó «todo» a las mesas de política agropecuaria que se realizan en la Secretaría de Agricultura. «El Estado necesita mantener su nivel de ingresos», les explicó Miceli a los productores para justificar que no se eliminarán las retenciones, como pidieron, aunque les prometió novedades acerca de las que pesan sobre la lechería «en los próximos días». «Nos dijo que se está estudiando la imposición en lácteos pero no hay avances sobre el tema... Nosotros le dijimos que algunos productos debían tener un tratamiento diferente», decía Luciano Miguens, titular de la Rural. Nada dijo Miceli, sin embargo, sobre la rebaja en los derechos de exportación que pesan -aumento incluido- sobre la carne pese a que manifestó que «los productores hicieron su aporte, enviando más hacienda a faena». Y agregó que «el problema está en otra etapa de la comercialización». • Fondo para precios
Para otros dirigentes, como Fernando Gioino, presidente de Coninagro, «hubo buena predisposición a apoyar las economías regionales, un reclamo permanente de nuestra entidad, y anunció la creación de un fondo de estabilización de precios que podría aplicarse a las actividades intensivas, algodón, peras y manzanas».
Miceli también prometió analizar la creación de un fondo para promover «la inversión y la actividad productiva», a través de una caja especial con partidas por 500 millones de pesos, para subsidiar créditos destinados a la inversión y la producción. Serían créditos del Banco de la Nación a una tasa de 10,5% con un subsidio de 3 puntos.
Otros de los capítulos tratados con Miceli fue la fuertesequía que afectó muchas regiones productivas y la necesidad de modificar la Ley de Emergencia Agropecuaria vigente. «Se coincidió en que la futura ley deberá adecuarse a la situación actual del campo», decía Gioino. «También se mencionó la necesidad de mejorar los seguros agrícolas contra sequía o granizo», indicaba Miguens.
La reunión tuvo finalmente como resultado un afianzamiento en las relaciones entre el gobierno y el campo, con reuniones que se repetirán todos los meses, además de los encuentros técnicos que serán constantes, según las promesas planteadas.
Los productores, no obstante, esperan, antes de la próxima reunión con Miceli, alguna noticia sobre la eliminación de retenciones a la leche en polvo. Pero el tema no se trató en la reunión.
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