"Mini-Davos": elogios para Macri, pero dudas sobre la Argentina
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Pero lo que sí le quedó claro a los visitantes de diversos países del mundo es que Argentina está trabajando en acuerdos sectoriales contemplando la problemática de cada sector. "El mundo está cambiando, los trabajos también, y la globalización y el avance de la tecnología no se lo puede impedir", sería una buena conclusión que surge de casi la mayoría de los paneles de discusión.
Populismo irónicamente asociado a Trump y la preocupación por Venezuela fueron quizás los temas más escuchados tanto en las disertaciones como en los coffee breaks.
El temor a que Trump cumpla con todo lo prometido en campaña así como que Europa siga esa senda no dejó de estar presente en las conversaciones. Aunque a veces la mala fortuna de unos abre una oportunidad a otros, tal es el caso de la salida de Inglaterra de la UE que beneficia al cambo. "Podemos vender mucho de nuestros productos", se entusiasma Luis Miguel Etchevehere de la Sociedad Rural.
El cambio que aspira lograr el presidente Macri abarca también la manera de hacer negocios y lo dijo claramente: "La comunidad de negocios tiene un rol fundamental" pero que "el crecimiento tiene muchas más posibilidades si no está basado en prebenda", advertencia que fue más entendida por los empresarios locales. Y cuando habló de Brasil sostuvo que en ese país "hay un cambio de visión" porque "es imposible un modelo sostenible de crecimiento con niveles importantes de corrupción".
Frente a quienes critican al Gobierno por no haber avanzado en cumplir con las promesas electorales Macri también dio una respuesta: "Este es un proceso virtuoso, pero no es mágico. A los países les llevó décadas recuperarse de las guerras, acá no fue tan violento pero tuvimos confrontaciones internas en las que nadie ganó".
"Tenemos que profundizar las herramientas que generan la confianza. Argentina viene de años de aislamiento que profundizaron la pobreza, por eso el camino es una integración inteligente con el mundo", añadió.
Las marchas y piquetes estuvieron presentes y Macri explicó que "Argentina arrastra años de frustraciones y promesas incumplidas que generaron bronca" y detalló que "pobreza cero es como un camino hacia un ideal que puede llevar décadas, pero año a año podemos reducirla".
De manera indirecta se refirió al conflicto docente y explicó que "parte del debate en esta Argentina del cambio incluye la más importante de todas las herramientas: la educación pública".
"Argentina tiene una capacidad de crecimiento infinita. Es el lugar indicado y la hora indicada. Somos muchos los que estamos convencidos, por eso tuvimos el segundo blanqueo más importante de la historia", concluyó.
De todas maneras no todos fueron elogios al Gobierno. "Todavía no tomamos la decisión de invertir en Argentina porque el riesgo país no baja y esto no ocurrirá hasta tanto no baje la inflación y no se reduzca el déficit" afirmaba un importante presidente de una compañía energética norteamericana. El ministro Nicolás Dujvone se refirió a este tema y señaló que "los mercados son más optimistas que las calificadoras".
Por su parte, Maurizio Bezzeccheri, CEO de Edesur dijo "que la Argentina está ante una oportunidad única para ingresar al mundo de los nuevos negocios".
A pesar del pasado inestable de la Argentina el ánimo de los asistentes era positivo sobre el rumbo que le da el gobierno de Macri. En parte porque el contexto internacional nuevamente ayuda al país "El principal país del mundo está en manos de un presidente que no se sabe qué hará", comentaba un ejecutivo de una empresa norteamericana. "México y Canadá exportan el 80% de sus respectivas producciones a Estados Unidos; el mapa comercial global va a cambiar", apuntaba un empresario mexicano. Esto significa que ambos países van a intentar tener acuerdos complementarios con Argentina.
Hubo entre los asistentes un consenso generalizado: una vez más Argentina tiene la oportunidad de crecer. La única duda que era compartida tanto por locales como extranjeros es si esta vez realmente se logrará.
Klauss Schwab, el fundador del WEF se mostró muy confiado en Macri al concluir su presentación afirmando que el presidente no era un "fat fish (por peso pesado) sino un fast fish (por veloz)" reflejando de esta manera el apoyo a la determinación del primer mandatario.




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