Objeto Social: «Productos alimenticios en general». Ya entrando al trimestre final, Molinos Río puede ser considerada como de las pocas buenas recuperaciones del año, respecto de ejercicios previos. Y si bien está en el que resulta el panorama más difícil de la economía local, las gestiones sobre la estructura que halló el nuevo grupo de control fueron dejando crecer la utilidad. Ahora, con una canasta más reducida, sabido que parte de la estrategia es dejar los nichos menos tentadores o más complicados para hacer toda la fuerza sobre los mejores y donde impone su presencia, arriba a un saldo de más de $ 17 millones de utilidad, quebrando una seguidilla adversa de dos ejercicios consecutivos. De paso, se instala el resultado como el segundo mejor del último quinquenio, sólo superado por los $ 21 millones de 1996. Ha transferido diversos fondos de comercio y es así que el volumen de ventas disminuye de uno a otro año, desde $ 674 millones en 1999, a los $ 496 millones de ahora, aunque en las principales marcas de Molinos se logró un crecimiento de 7% en este tramo. Partiendo de facturación más sintética, mejoró en casi un punto el gran peso y rozando los $ 32 millones sobre el pasado. Esto más la menor erogación financiera -casi $ 15 millones menos, debido a ventas y transferencias realizadas-disipan la zona baja, para que los $ 19 millones ganados antes de impuestos (el año anterior perdía $ 11 millones) se abran paso hacia la línea final, conservando casi todo. También pagó menos en indemnizaciones, y el conjunto muestra una empresa-monstruo en su rubro, que ahora ha perdido kilos de más, para ganarlo en músculos. Una Molinos Río después del «aerobismo» y la dieta, más atlética, puesta a tono con los tiempos y que espera -con cautela-el cierre del ejercicio con un buen signo favorable. Esto, a pesar de la recesión y la deflación que le obra en contra. Bien.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.