Es claro que una parte de los inversores sigue posicionándose a la espera de que el "rally" se dispare de lleno. Pero también es claro que este movimiento está acompañado por un alto grado de prudencia, que habrá que ver si es tal. Mientras que por un lado la concentración de las órdenes alcistas en las "blue chip" de la nueva economía ha hecho del índice tecnológico, con una suba que se acerca a 26% (el alza en las empresas de Internet y de los fabricantes de semiconductores promedia apenas 20%), el ganador en lo que va del año, sin ningún tipo de discusión, tenemos, por otro lado, el hecho de que esta misma concentración de las órdenes está llevando a muchas de las firmas involucradas a ratios de valorización incluso superiores a los del pico alcista de 2001. La conclusión es casi obvia, o el rally se generaliza a todo el mercado, sea merced a la entrada masiva de fondos o una sustancial mejora en la economía, o la burbuja explota. Básicamente, ésta es la apuesta. Mientras continuemos en un ambiente monetario expansivo, poco importa la realidad económica ya que cada día que pasa se hace más barato mantener posiciones "compradas" en descubierto. Tal vez la mejor demostración de esto es que la noticia económica más importante de la semana, la suba de la desocupación, fue acompañada por una mejora de cerca de 1% en el Dow y el S&P 500, mientras que el NASDAQ prácticamente duplicó ese valor. Pero el problema no pasa tanto por el hecho en sí, sino por la respuesta oficial: la culpa del número la tuvieron los ciudadanos que se lanzaron en mayor cantidad a buscar trabajo. Si ésta es la respuesta al hecho económico más grave para más de 2 millones de norteamericanos, ¿qué pueden esperar los inversores?
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