¿Qué es más preocupante: qué el Merval haya caído 4,24% al cerrar la jornada en 325,25 puntos, o que en el contexto que vivimos el volumen negociado no alcanzara siquiera a llegar a 16 millones de pesos? La pregunta no es menor, ya que no hay que olvidar que la peor señal no es un mercado cuyos precios bajan, sino uno que se desvanece por exceso de riesgo. La merma en los precios es explicable. Alguien quiso culpar al "Viejo Alan", pero lo cierto es que cuando el presidente de la FED terminó de hablar, el Merval comenzó a subir y alcanzó a ganar 0,58%. Otros trataron de culpar al paro pero esto se sabía desde al menos 24 horas antes y tradicionalmente, según el folklore bursátil, "día de huelga es día de suba" (aunque es cierto que cada vez menos). La baja vino de a poco, y pareció que se retroalimentaba. Porque los precios bajaban, se vendía y cerraban posiciones en descubierto. Porque esto ocurría, los precios bajaban.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al frente de las mermas estuvieron los papeles del sector bancario, el Galicia y Francés, que perdieron 9,32% y 7,25%, respectivamente. Otra vez se volvió a escuchar el viejo argumento del efecto que tienen sus tenencias de títulos públicos en el precio de sus acciones. Puede ser, pero con las tasas en suba y las cosas complicándose una vez más, son pocos los que están dispuestos a financiar posiciones. Por el lado de las subas, apenas si se contabilizó a Repsol entre las líderes, en una jornada en la que frente a 33 mermas, 6 empresas quedaron sin cambios y 9 subieron algún escalón. Que los precios bajen en el escenario en que nos movemos no es tan preocupante; sólo responden a la realidad que nos toca vivir. Que los volúmenes decaigan, es otro tema.
Dejá tu comentario