Neopopulistas quieren un dólar a 3,50 pesos
Ayer por la mañana Roberto Lavagna recibió a economistas para un intercambio de ideas. Hubo intercambio, pero no de propuestas inteligentes para solucionar los problemas del país. Ya la lista de invitados, neopopulistas con pocas excepciones, anticipaba que iban a escasear esas ideas. Así se aconsejaron medidas económicas predominantes en los '80 y que tanto atraso produjeron en el país. Ferrer, Curia, y Frenkel solicitaron un dólar más alto, llegando a hablar de $ 3,50. Lavagna los calmó asegurando que no lo dejará caer. Obviamente, predominó el «vivir con lo nuestro», festejando el aislamiento del país con el default y la sustitución de importaciones. Hasta hubo propuestas de salariazo a estatales para aumentar el consumo privado. Todo el recetario de medidas que estancaron al país durante 50 años. Lo más preocupante: Lavagna les aseguró que el presidente Kirchner los recibirá en el corto plazo para conocer directamente sus propuestas.
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«Hay mucha incertidumbre sobre el tipo de cambio de equilibrio y esto juega en contra de la posibilidad de planificar inversiones de largo plazo», aseguró Frenkel. Olvidó mencionar que, en realidad, hay una larga lista de incertidumbres entre los inversores y que la del tipo de cambio real está entre las últimas. Lavagna acusó a los acreedores internacionales por presionar por la baja del dólar. «Ya se convencieron de que no podemos tener más de 3% de superávit fiscal. Ahora reclaman que caiga el dólar para que aumente la recaudación medida en moneda extranjera y haya más plata para pagarles», explicó.
Los concurrentes no defraudaron las expectativas del ministro. No hubo críticas de fondo ni exigencias para que se lleve adelante un plan económico. Tampoco le pidieron que despeje dudas sobre temas clave, como las tarifas o la renegociación de la deuda. Apenas esbozó algún asistente la necesidad de controlar la emisión monetaria para evitar sorpresas con la inflación. «No hubo sí lavagnismo», se defendió uno de los asistentes.
Uno de los que sobresalió por su demanda de medidas populistas fue Héctor Valle, titular de FIDE y exponente del desarrollismo: «El aumento salarial tendría que extenderse también a la administración pública. Eso incentivaría el consumo y aceleraría la reactivación», explicó en su turno. Pero se chocó con el argumento de Lavagna respecto de la falta de recursos para cumplir con este reclamo. Algo esperanzador: nadie pidió que el Banco Central emita pesos para hacerlo. El funcionario también resaltó que se está avanzando en la lucha contra la evasión. «Nuestros cálculos indican que por este concepto se recaudaron ya $ 1.700 millones más de IVA este año.» El Banco Central, que no tuvo a nadie para defenderse en la mesa, fue el blanco de las principales críticas de varios de los economistas invitados. «Sólo piensa en la estabilidad de la moneda y se olvida de otras funciones», aseguró Valle, que contó con un apoyo enfático de Frenkel. Habla bien de Prat-Gay.



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