19 de febrero 2002 - 00:00

No es emisión, pero se le parece

El gobierno está alimentando peligrosamente la oferta de pesos, aunque todavía no se puede hablar de emisión. En otras palabras, a través del Banco Central se está aportando más billetes que traerán más inflación y pueden hacer subir más el dólar. En apenas once días de febrero, el circulante monetario creció casi 1.000 millones de pesos a través de los pases activos y los redescuentos.

Aunque estos mecanismos son lícitos, porque el Banco Central no emite para financiar al gobierno, al no haber sistema financiero los efectos son iguales a los de la emisión de dinero. Obsérvese que la circulación monetaria subió a 12,325 millones de pesos, mientras en lo que va de febrero los depósitos del sistema financiero cayeron en 1.000 millones de pesos.

Conviene recordar cómo es el mecanismo para inyectar dinero en el mercado:

Pases activos:
es una operación por la cual el Banco Central le compra a un banco títulos públicos a un valor determinado y se compromete a revendérselos en una fecha determinada a un precio más alto. La diferencia entre los dos precios (el de compra y venta) es la tasa que el Banco Central le cobra a la entidad por darle el dinero.

• Préstamo

Redescuentos: son préstamos del Banco Central a una entidad que los garantiza con títulos públicos, cartera de préstamos u otro activo.

Tanto el dinero de los pases como el de los redescuentos, mientras estén en poder de las entidades son emisión monetaria.
Cuando las entidades lo devuelven, ese dinero se neutraliza en el Banco Central y deja de ser emisión. Ahora hay dudas de que ese dinero vuelva al Banco Central, de allí la polémica de si el Banco Central está emitiendo o no.

En realidad este dinero vía pases o redescuentos se les da a las entidades porque hoy no tienen caja para devolver el dinero a los ahorristas por la mayor flexibilización o «goteo» del «corralito». En situaciones normales este dinero se neutralizaría inmediatamente al volver a las entidades y al Banco Central vía encajes monetarios (porcentaje de los depósitos que los bancos deben inmovilizar y dárselos al Central). Pero esto no ocurre porque el que hoy tiene efectivo no lo deposita en el banco. Al no haber multiplicador bancario, porque la salida de este dinero del «corralito» no vuelve al banco en forma de plazo fijo o caja de ahorro o cuenta corriente, todo lo que el Banco Central le da a las entidades se transforma en más circulante, lo que tiene un efecto similar al de la emisión. El que tiene efectivo tiene un poder de compra mayor, por eso no lo deposita. Obsérvese que un cheque de $ 100 se compra con $ 90 en efectivo, esto es un estímulo porque el poseedor de efectivo gana 10% en una operación. Por eso, dinero que sale del «corralito», dinero que no vuelve.

• Incremento

Los pases activos al primer día de febrero totalizaban 7.046 millones de pesos y al 11 de febrero se elevaron a 7.547 millones de pesos, es decir crecieron 501 millones. Los redescuentos en ese lapso aumentaron de $ 5.398 millones a 5.849 millones de pesos, lo que hace un aporte al circulante de $ 451 millones. En total por estos dos mecanismos hasta ahora hay emitidos en lo que va del mes $ 952 millones.

Por eso para tener una idea de cómo se está alimentando la inflación peligrosamente conviene repasar las fuentes de emisión y otros factores que también hacen subir el dólar:

• Los mayores costos que trajo el aumento en el tipo de cambio que llega a 110% en el año (ayer el dólar cerró a $ 2,10 y puede seguir aumentando si aparece emisión).

• El anuncio del Banco Central de emitir $ 3.500 millones este año para compensar la devaluación del peso, pero se calcula que viendo las exigencias de sincerar el déficit por el goteo del «corralito» y el costo de la pesificación, puede ser mayor.

• La caída de la recaudación impositiva nacional y de las provinciales obligará al Ejecutivo a emitir para auxiliar a los gobernadores y hacer frente a sus propios gastos.

• El tema más peligroso es que los diputados están estudiando una ley para dar redescuentos a las empresas concursadas. Este es un mecanismo peligroso porque origina corrupción (el gobierno elige a quién le presta el dinero que emite a tasas subsidiadas) y porque una vez que se lanza la emisión crece indiscriminadamente por las presiones sectoriales. Como ocurrió con el Banco Hipotecario que conducía Aníbal Reinaldo en el gobierno de Alfonsín, se terminó emitiendo para créditos hipotecarios y personales.

• Por las emisiones de distintos bonos provinciales que actúan como moneda y por el aumento de la emisión de LECOP.

En este marco, la decisión de dar redescuentos y pases activos es explosiva.

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