Lo cierto es que la suba que tuvo ayer el mercado fue impresionante. Tal vez demasiado, considerando que los hechos en los que se apuntaló, poco y nada tuvieron que ver con las realidades económicas.
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No nos engañemos, estamos en un mercado en el que el número de personas que restan «vendidas» ronda los máximos históricos.
Es así que cualquier cosa que dispare un alza (o una baja) genera un movimiento mucho más violento que el que tendríamos si no se estuviesen viviendo tiempos tan extremos. Pensar que como se sostuvo ayer, que el rescate de una prisionera de guerra sea lo que desencadena por sí solo un alza de 2,67 por ciento llevando a que el Dow cierre en 8.285,06 puntos, o una mucho más impresionante de 3,59 por ciento como tuvo el NASDAQ, raya lo disparatado.
• Catalizador
Sin embargo, para muchos, éste fue el catalizador que hizo falta para que finalmente se realizaran operaciones por 1.584 millones de acciones en el NYSE, un volumen que hace mucho tiempo no veíamos. Claro que para los más veteranos, esto estuvo directamente relacionado con la necesidad de cubrir las ya citadas operaciones de venta en descubierto que asolan al mercado.
Lo más irónico de la jornada pasó porque entre los sectores que tuvieron peores resultados estuvieron las empresas de extracción de petróleo y las del área de la defensa.
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