Un clima de creciente nerviosismo es la sensación quemejor describe a los mercados financieros mundiales. Cierto es que la economíaglobal implica acostumbrarse a sobrevivir a fenómenos recurrentes de crisis,contagios e incertidumbre. ¿Cuál es la naturaleza de este nuevo episodio deminicrisis global?
Dos elementos centrales están impulsando la presenteinestabilidad financiera. El conflicto de Medio Oriente tiende a profundizarse,ello siembra incertidumbre sobre el precio del petróleo que se mantiene entorno de 33 dólares por barril (habiendo aumentado alrededor de 45% en losúltimos doce meses). Al ser un producto crítico en la producción de variospaíses, su elevada cotización siembra dudas sobre las perspectivas decrecimiento económico mundial. Esta situación se agudiza ya que eladelantamiento del invierno en el Hemisferio Norte compromete la recuperaciónde las reservas, en particular en los Estados Unidos.
Más aún, el reporte de ganancias de importantesempresas de la nueva economía está decepcionando a los inversores, ya que lasmismas no corroboran (desde los fundamentos), su elevada cotización. Aldesprenderse en masa de estos papeles, los inversores disparan una corridasobre el resto de las empresas tecnológicas. Por supuesto que este clima devolatilidad se traslada a todos los mercados de activos riesgosos. Nadie quiereacciones o bonos, menos aún de mercados emergentes. Nuevamente asistimos alfenómeno de fuga hacia la calidad. El único refugio son los bonos del Tesoroamericano.
LA ARGENTINA SUFRE MAS
Ante este desequilibrio que golpea a todos losmercados, la Argentina sufre un castigo adicional; sus bonos caen másaceleradamente, el riesgo país trepa a los 1.000 puntos básicos y sus accionesse desploman más que en los mercados vecinos ¿Por qué caemos más que el resto?Nuestro país presenta un nivel de endeudamiento creciente y un peso de losintereses sobre la recaudación (de 20%) sólo comparable a Polonia o Filipinas,que además se deteriora anualmente (en 1997 este ratio era de 12%).
En los últimos días, los economistas de la FundaciónCapital hemos recibido innumerables consultas de operadores internacionales quenos dicen: ¿qué pasa si dejamos de financiar las necesidades de la Argentina?
LA ESTABILIDAD FINANCIERA Y CAMBIARIA ESTA RESGUARDADA
Nuestra respuesta no se hace esperar: el sistemafinanciero argentino goza de extraordinarias redes de sustentación. La liquidezy la solvencia están muy bien resguardadas gracias a un moderno y eficientemarco regulatorio. Con Basilea plus y liquidez plus, hoy nuestro sistemabancario tiene recursos excedentes para preservar su inmunidad en un contextoglobal muy expuesto a las crisis inter-nacionales (40% de los depósitos tienenrespaldo en liquidez inmediata y potencial). Pruebas de fuego no han faltado (Asia,Rusia, Brasil): en sucesivas oportunidades el factor solidez y liquidez se pusoa prueba superando airosamente los desafíos.
Por esta razón no se fugan depósitos, y hoy nadie seestá preguntando si un banco le va a devolver o no su dinero cuando debaenfrentar su obligación. Este el activo más importante para resguardar lafortaleza en el frente financiero.
El frente cambiario también está muy bien protegidopara enfrentar la pulseada del mercado. Todos los pesos que circulan y todaslas reservas de los bancos inmovilizadas en el Banco Central están ciento porciento respaldadas por divisas líquidas. La pérdida de confianza en un extremo,puede forzar a una dolarización de hecho (posibilidad lejana). Adicionalmente,el frente fiscal luce descomprimido a corto plazo. La Argentina puedeprescindir de los mercados internacionales casi hasta principios del año queviene.
Tener estabilidad en el frente financiero y cambiariocobra relevancia toda vez que ayuda también en modo importante a resguardar laestabilidad macroeconómica general. En la Argentina, dado el escaso desarrolloen el mercado de capitales, el sector bancario tiene un rol preponderante en laintermediación financiera, y por ende resulta una vía de contagio potencial,que no se debe relajar frente a la posibilidad de macroshock externos.
MEDIDAS RECIENTES: LA SOLVENCIA DEL SECTOR PUBLICO,GRAN AUSENTE EN EL PAQUETE ECONOMICO
Con un buen diagnóstico y orientación, las medidasanunciadas apuntan fundamental-mente a incentivar la variable inversión, através de un conjunto de rebajas impositivas y eliminación de impuestosdistorsivos. Sin embargo, dado el carácter gradualista de las propuestas, y laausencia de estímulos al consumo, se hace difícil prever un escenario derecuperación económica vigoroso que permita acercarse a las cifras oficiales decrecimiento contenidas en el presupuesto para 2001.
Gracias a la fortaleza financiera ya enunciada hacetiempo que desaparecieron dos preocupaciones antes muy presentes entre losanalistas e inversores (tanto locales como del exterior): Hoy no existe temor ala corrida de depósitos, ni tampoco a la corrida cambiaria.
Sin embargo no puede decirse lo mismo respecto a lasolvencia del sector público en el mediano plazo ¿Tendremos capacidad de repagopara enfrentar los compromisos externos en el año siguiente?, es la preguntaque una y otra vez hay que contestar en toda charla o entrevista que loseconomistas realizamos. Evidentemente el fantasma del default argentino merodeafrecuentemente los mercados.
ES NECESARIO DISEÑAR UNA PROTECCION FINANCIERA
Ganar la confianza de los depositantes requirió elarmado de robustas redes de liquidez y solvencia que eliminaron aquellos dosriesgos (las corridas). Para alejar el fantasma del temor a la insolvencia delsector público, y consiguientemente bajar el riesgo país y la tasa de interés,necesitamos replicar los colchones de liquidez del frente financiero en elfrente fiscal.
Resulta imperioso trabajar en replantear la relacióncon organismos internacionales de crédito para disipar esta pregunta continuadel default ¿Cómo se logra?
Desde la Fundación Capital, nuestro análisis indicaque se requiere negociar con los organismos internacionales un seguro deliquidez, que cubra aproximadamente 50% de las necesidades de financiamientoanuales (unos
10.000 millones de dólares). Este financiamiento sedebe disparar en forma automática, y sin aprobaciones por parte del directoriode las instituciones de crédito, cuando los mercados estén virtualmentecerrados (como en la actualidad, cuando enfrentamos una sobretasa que ronda los900 puntos básicos). La Argentina puede ofrecer en garantía el incremento de larecaudación a partir de una fecha determinada, además de pagar una prima (porejemplo de 1% anual) por dicho seguro.
El resto del financiamiento que se necesita se puedeobtener en el mercado interno, a partir de los fondos disponibles de nuestrosinversores institucionales (AFJP, Fondos de Inversión, mercado de Letes yBontes). Bajo estas condiciones, la Argentina puede de hecho eliminar el riesgode default, y despejar el horizonte de financiamiento para el próximo año,independientemente de lo que suceda en los mercados de capitalesinternacionales.
Además de esta protección financiera, para ganar laconfianza de nuestros acreedores debemos rápidamente avanzar en una verdaderareforma integral de los gastos e ingresos del sector público. Bajo la lupa deun enfoque gerencial, la baja del gasto público debe ser mucho más agresiva ysorprender al mercado (de nada sirven tibios ajustes que pasan inadvertidos yse licuan con el tiempo). Complementariamente, desde el lado de los ingresos serequiere simplificar la recaudación, con menos y más eficientes impuestos,mejorando la administración tributaria.
Lamentablemente nada de esto se ha impulsado entre lasmedidas recientemente anunciadas, que por no sorprender, rápidamente sondeglutidas por los mercados. En una coyuntura como la actual, antes queplan-tear cambios en un frente bien resguardado como el financiero, losesfuerzos deben perfilarse en pos de lograr la solvencia fiscal, y asegurarmediante la reducción del costo fiscal y financiero un nuevo ciclo expansivopara la economía argentina.



