"No hay un clima de inversión porque el Presidente es débil"
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Pablo Guidotti
Periodista: ¿El megacanje, es la última oportunidad para la Argentina?
Pablo Guidotti: Se está sobredimensionando la capacidad del canje para resolver la situación actual. Porque la solución para las dudas sobre liquidez en la Argentina pasan en menor medida por la liquidez, y en mayor medida por mostrar potencial de crecimiento y capacidad para reducir el déficit fiscal.
P.G.: Es el riesgo que perciben. Y es tan alto porque no ven voluntad política para reducir el déficit. El déficit acumulado a marzo es de $ 8.000 millones, 3% del PBI. Brasil tiene un déficit de 4% del PBI, pero los inversores vieron capacidad de generar reformas y de crecer. Entonces no lo castigaron. Cuando hay muchas dudas aparece el tema de la liquidez. Pero es un efecto, no una causa, porque la duración de la deuda es de largo plazo.
P.: Cuando se obtuvo el blindaje usted dijo que si no se hacían reformas, sólo se disipaban dudas hasta marzo. ¿Cuántos meses pueden durar los efectos del megacanje?
P.G.: Si no hay respuestas de otro tipo, el megacanje traslada las dudas sólo hasta octubre. El megacanje puede disminuir en el corto plazo el riesgo-país. Ayuda a disipar el miedo, pero tira el problema hacia adelante. Y si no hay reformas, en octubre aparecerán otra vez los mismos problemas. Porque el canje va a aliviar, pero la Argentina va a seguir teniendo un programa de vencimientos importantes. Además, este programa no va a ser muy distinto de lo que fue en los últimos años. Hay que tener claro que con el canje no se resuelven los problemas. Las dudas hoy sobre la Argentina pasan por el déficit que es insostenible, y porque no se percibe capacidad de crecimiento.
P.G.: El aumento de la deuda tiene un componente de mucho tiempo. Hubo reconocimiento de la deuda a través de BOCON y no olvidemos que la Argentina financia la reforma en seguridad social. Con respecto a déficit, a fines del '99 el acumulado era de $ 6.650 millones. En el 2001 hay un deterioro del déficit porque cayó la recaudación y aumentó el gasto primario. La Argentina lo disminuyó hasta 1999 y a partir de ahí el déficit creció nuevamente. Pero además, los niveles de deuda de la Argentina son manejables: la deuda equivale a 50% del PBI. Son los mismos niveles que tiene México o Brasil. Acá lo que hay que hacer es un esfuerzo para mostrar que el déficit decrece.
P.: Si no hay crecimiento ese esfuerzo hay que hacerlo recortando gastos. Pero ya hubo un intento de reducir fuerte el gasto y no funcionó.
P.G.: La experiencia de Ricardo López Murphy fue traumática. Había un recorte en el gasto público de $ 2.000 millones. Y la Argentina mostró que le cuesta mucho, que no tiene flexibilidad para hacer un ajuste del gasto. Porque si se estaba en desacuerdo con las partidas que se recortaban, no se pidió otro ajuste de gasto distinto. En cambio, el Congreso votó enseguida otro aumento de impuestos, el impuesto al cheque. ¡Cuando vio que le podían recortar el gasto, el Congreso votó enseguida otra suba de impuestos!
P.: ¿En cuánto hay que disminuir el déficit ya, para ser un país creíble frente a los inversores?
P.G.: El déficit tiene que ser de 1,5% del PBI. Hay que recortarlo entonces en 1,5 punto (equi-vale a $ 4.000 millones). Si se pudiera crecer, el recorte en el gasto sería menor. El año pasado se redujo algo el gasto, pero este año otra vez está creciendo.
P.: ¿Los planes de competitividad, tienen la fuerza suficiente para reactivar la economía y evitar un ajuste tan fuerte?
P.G.: Estos planes son políticas que dan marcha atrás. La idea de reducir los impuestos al trabajo hay que hacerla uniforme para todos los sectores. El impuesto al cheque es distorsivo, pero si se lo usa para bajar impuestos a todos, está bien. Negociar por sectores es un tema delicado y en este caso no me queda claro el concepto con el cuál se eligen qué sectores se benefician. Porque no es sólo una cuestión de decisión sino de eficiencia. No se puede ayudar sólo a los que están peor.
Este tipo de medidas puede matar la inversión privada. Es una política que vuelve a los años '70. En esa época se aplicaba en muchos lados del mundo y fracasó.
P.: Tampoco cree entonces que las nuevas medidas económicas heterodoxas que trae Cavallo puedan alentar algo la inversión.
P.G.: ¡En este momento no hay medidas económicas! Lo único que hubo fue un aumento de impuestos, y debido al aumento en el riesgo-país. Por eso las condiciones para la inversión siguen siendo pobres. En este momento no hay clima para la inversión. El clima para la inversión tiene que ver con estabilidad política. Y acá no hay estabilidad política. No se ve al Presidente fuerte. La coalición cambió totalmente y tampoco está clara la dinámica para los próximos años. Hoy es lícito preguntarse si la Argentina está estable o si se mueve hacia la derecha o la izquierda.
P.: ¿Cuánto de crecimiento espera para este año?
P.G.: Con las cifras como están viniendo, una proyección muy optimista es que creceremos 0,5%. Estamos en niveles muy bajos. Si se toma la caída del PBI de punta a punta en el 2000 (comparando el cuarto trimestre de 2000 con el cuarto trimestre de 1999) se cayó 2% el año pasado. Aun si se crece en el tercer y cuarto trimestre, va a ser difícil crecer más de 0,5%. Lo que es increíble, es que mientras todos los países se recuperaron de las crisis, nosotros no.
P.: Con ese pronóstico pesimista, podemos llegar a cumplir cuatro años en recesión.
P.G.: No es que sea pesimista. Sólo creo que la Argentina debe mostrar capacidad de administración y eso empieza por el Presidente. Pero es muy difícil mostrar esa capacidad si el Presidente no tiene autoridad.
Entrevista de Victoria Giarrizzo




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