La decisión de Néstor Kirchner de cancelar la deuda con el FMI generó ayer reacciones en todo el arco político, en un día clave en el que se estaba discutiendo el proyecto de Presupuesto 2006 en la Cámara de Diputados. Carlos Menem consideró que «el gobierno ha comprendido que no puede cumplir con esas condiciones (del Fondo Monetario Internacional) y hace lo contrario de lo que quería hacer, generando así nuevos problemas financieros para una Argentina que necesita confianza internacional e inversiones: es una fuga hacia adelante».
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Para el partido de Mauricio Macri, PRO, la decisión no resuelve ninguno de los problemas actuales del país y es coherente con lo realizado en estos últimos años, debido a que este gobierno ha sido el que más ha pagado a los organismos internacionales, explicaron en un comunicado.
«Sin embargo, los desafíos para nuestra economía en los próximos meses siguen siendo los mismos, porque esta medida no tiene ninguna relación con la lucha contra la inflación y el desempleo, no resuelve los problemas de la infraestructura energética y tampoco va a repercutir como un estímulo para generar nuevas inversiones productivas», afirmaron los macristas.
Mientras se debatía en la Cámara baja el Presupuesto 2006, el presidente del cuerpo, el bonaerense Alberto Balestrini, aseguró que el anuncio «muestra que nuestro país continúa por el camino del crecimiento, previsibilidad, seriedad e independencia económica que comenzó el 25 de mayo de 2003 y que tuvo como hito la renegociación de los bonos del default».
Desde el radicalismo, el titular de la bancada, Fernando Chironi, se mostró «cauteloso» con el anuncio, al sostener que se trata «del pago total de una deuda barata» y afirmó que si el país tiene que salir a buscar créditos seguramente será monitoreado por el Fondo o por otro organismo internacional».
El presidente del Comité Nacional de la UCR, Roberto Iglesias, dijo que se trata de «una medida innecesaria» y sostuvo que Kirchner «no explicó por qué le vamos a pagar al peor de los acreedores», a la vez que advirtió que el anuncio «pone en riesgo factores de la economía que estaban sólidamente estructurados».
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