No se cree en acuerdo con el FMI para 2 de setiembre

Economía

Aunque habría a nivel del ministro Roberto Lavagna un principio de acuerdo destinado a fijar en 3,3% el superávit fiscal para un entendimiento con el Fondo, se consideraba este fin de semana difícil que se llegue a una conclusión para que el 2 de setiembre el directorio del organismo apruebe una solución para la crisis argentina. Esos 3,3 puntos significarían un paso intermedio entre 2,5% y 3% que había formulado la Argentina, tomando en cuenta que el superávit de este año probablemente se vaya a ubicar por encima de 2,5%, con un crecimiento de 5% del PBI. El Fondo exigía 4,5% y habría bajado a ese 3,3%, pero el presidente Kirchner no le convalida la solución a Lavagna. Todo tiende a suponer que el crecimiento argentino el año que viene podría llegar a 4%, 2 puntos por debajo de lo que los analistas consideran óptimo para saldar las deudas con acreedores externos. El 3,3% significaría unos 13.500 millones de pesos que el actual gobierno debería restar del gasto interno y eso no convence al Presidente, que destina todo su esfuerzo a medidas populares que consoliden su poder, favorecido por los buenos resultados en el corto plazo en cuanto a inflación, superávit externo creciente -excepto con Brasil-, estabilidad cambiaria y otras variables. Fundamentalmente lo que traba un acuerdo con el Fondo en cuanto a las reformas estructurales y nivel de superávit destinado a pagos es que el presidente Kirchner querría saber antes los resultados electorales en Capital Federal, Santa Fe y Misiones, donde tiene esperanzas de que ganen candidatos afines (no así en la provincia de Buenos Aires, donde ni Felipe Solá ni Luis Patti ni Aldo Rico simpatizan con la línea de su gobierno). El Presidente considera que si no logra consolidar su poder para gobernar tendrá que ser más estricto en cuanto a facilitar los subsidios sociales; de lo contrario, su gobierno quedaría muy aislado por ajustes o por gobernantes provinciales electos. Por eso el vencimiento de 2.900 millones de dólares el 9 de setiembre, cuando salvo en Santa Fe no habrá ninguna resolución electoral en los otros distritos, es un gran inconveniente que Kirchner le presenta al ministro Lavagna para acordar con el Fondo.

Las negociaciones con el Fondo Monetario quedaron empantanadas en un punto central: el nivel de superávit fiscal que la Argentina comprometerá para los próximos tres años. La propuesta del gobierno es mantenerlo «clavado» en 3% del PBI desde 2004 hasta 2006, pero el staff del FMI pide un esfuerzo mucho mayor, que es ubicarlo en 3,5% para 2004, en 4% para 2005 y que suba hasta 4,5% en 2006.

La respuesta final será del directorio del Fondo en Washington, que recién esta semana se reintegra después de tres semanas de vacaciones. Analizarán informalmente el informe que eleven los funcionarios del organismo y definirán si insisten o no con el reclamo de mayor superávit. Por lo pronto, hoy finaliza formalmente la misión del Fondo que durante dos años discutió el acuerdo con el equipo económico.

• Inaceptable

La propuesta de superávit que arranca en 3,5% y crece a lo largo de los próximos tres años fue considerada «inaceptable» por el equipo económico, que en realidad transmitió la opinión del presidente de la Nación, Néstor Kirchner. «Comprometernos a un esfuerzo fiscal mayor condenaría al país al estancamiento. Les dijimos que no vamos a firmar a cualquier precio y no pensamos movernos de nuestra postura», explicó uno de los principales negociadores del Palacio de Hacienda.

El representante permanente del Fondo en la Argentina y cabeza de la misión,
John Dodsworth, también fue contundente: «El staff del FMI ya opinó que el gobierno debe redoblar su esfuerzo fiscal. Vamos a plantearle al directorio cuál es la posición de ustedes y que definan en Washington qué es lo que quieren hacer», le explicó el fin de semana al ministro de Economía, Roberto Lavagna.

El compromiso del Palacio de Hacienda es mantener el gasto público bajo control.
«Con una inflación esperada de cerca de 10% para el año que viene, el gasto bajará en términos reales», justificó Lavagna, quien asegura que los niveles de erogaciones están por debajo de 20% del PBI, entre los más bajos de América latina.

• Improbable

Así como están planteadas las cosas, parece altamente improbable que se cumpla con el cronograma inicial fijado para las negociaciones. Inicialmente, se esperaba que el 2 de setiembre el directorio del Fondo aprobara la carta de intención. Pero ahora ya se está previendo que habrá demoras para llegar a tiempo, dado que además del superávit fiscal quedan aún muchos detalles para definir respecto del avance de las reformas estructurales que comprometerá el gobierno de Kirchner.

Si no se llega a un acuerdo para el 9 de setiembre, cuando vencen u$s 2.900 millones de una deuda impostergable con el FMI, el gobierno tiene definido que cumplirá puntualmente con el compromiso.
Eso sí, siempre con la promesa de una devolución de fondos posterior por parte del organismo, una vez que se haya firmado el acuerdo.

Así, se procedería igual que en ocasión del acuerdo anterior, cuando el gobierno postergó pagos con el BID y con el Banco Mundial a principios de enero, pero sin embargo se mantuvo al día con el Fondo, pagando el 15 de enero una deuda también impostergable de u$s 1.000 millones. Una semana después, llegaba el «miniacuerdo» con el organismo, cuyo aspecto más importante fue el «roll-over» de los vencimientos con los tres organismos multilaterales.

• Postergación

Esta idea fue revelada por el propio Lavagna cuando, el miércoles, se entrevistó con diputados justicialistas. En ese encuentro, señaló que precisaba «urgente» que aprobaran la reforma de la Ley de Entidades Financieras y la carta orgánica del BCRA para obtener un financiamiento adicional para el Tesoro de $ 5.000 millones. Estos fondos, que equivalen a unos 1.670 millones de dólares, se utilizarían para cancelar una parte del compromiso que se viene con el organismo.

En cuanto a las reformas estructurales, el gobierno está mucho más cerca de conseguir lo que desde el principio buscó: postergar todo lo posible las definiciones. Un tema central, como es la cuestión de la coparticipación, pasará para 2005. «Convinimos que el tema comenzará a ser discutido en 2004, pero que la implementación recién se hará en dos años», reconocieron desde Economía.

De la misma manera, también el gobierno rechazó que en el acuerdo figurara un compromiso respecto del nivel en que deberían ser aumentadas las tarifas. Los negociadores del FMI se conformarían, al menos por ahora, con que se apruebe la ley enviada al Congreso que permite al Ejecutivo avanzar con la renegociación de los contratos, a través de un esquema que en el entorno de Lavagna denominan «fast-track», o vía rápida para avanzar con un eventual aumento de tarifas.

Tampoco hay definiciones concretas sobre la reclamada reforma impositiva. En realidad, la posición de Lavagna consiste en avanzar primero con la lucha contra la evasión. Ya se presentó un paquete al Congreso (hubo media sanción el miércoles último para el capítulo de Ganancias) y se está preparando una segunda ronda de medidas. «No podemos reformar los impuestos si antes no conseguimos cobrarles a los que hoy no pagan», aclaró el ministro. Por lo tanto, no figurará la reducción o eliminación de impuestos distorsivos, como las retenciones a las exportaciones o el gravamen sobre las transferencias financieras.

Dejá tu comentario