30 de septiembre 2002 - 00:00

No subiría dólar por dinero que sale mañana del "corralón"

A partir de hoy algunos bancos comenzarán a devolver $ 10.000 más CER, lo que hará que el monto efectivamente a cobrar se acerque a los $ 13.500. Mañana el reintegro deberá ser hecho por todas las entidades del sistema, aunque algunas sólo devolverán depósitos hasta $ 7.000 más CER. En este grupo se ubican varias entidades oficiales y ciertos bancos extranjeros que decidieron no invertir más en la Argentina. Según fuentes del mercado, la mitad del monto a devolver -que rondaría los $ 1.700 millones-quedará depositada en los bancos. Además, banqueros y economistas coinciden: esta salida de fondos no deberá traducirse en una presión adicional sobre el dólar. Razones: el monto es chico (menos de $ 900 millones, de cumplirse los pronósticos) y se trata en la mayoría de los casos de los clientes de menores recursos.

La liberalización parcial del «corralón» que se concretará formalmente a partir de mañana no se traducirá en una fuga masiva de fondos del sistema financiero y por lo tanto tampoco debería tener un marcado impacto sobre el dólar, según coincidieron en afirmar varios analistas.

Teniendo en cuenta que buena parte de las entidades elevaron el tope legal de $ 7.000 hasta los $ 10.000 se estima que alcanzarán a $ 1.700 millones (considerando el CER y los intereses) los fondos que estarán en condiciones de fluir libremente hacia las manos de sus propietarios durante los próximos días.

Pero se descarta que ello se traduzca en una baja del nivel fondos del sistema y en mayor presión sobre el dólar. Ocurre que al tratarse de cuentas con saldos de hasta $ 7.000 (o $ 10.000 en algunos casos) abarca a 99% de ahorristas de baja y mediana envergadura, mientras que 1% restante está integrado mayoritariamente por cuentas pertenecientes a PyMEs.

• Probable reingreso

Ello denota que en buena parte son personas en una situación de infraconsumo o endeudadas, por lo que los fondos liberados no emigrarán masivamente del sistema para terminar en el dólar. Contrariamente, es probable que reingresen al circuito financiero (o se mantengan) por motivos transaccionales, por ejemplo, el pago de cuotas adeudadas o la compra, postergada, de un bien. Adicionalmente, este proceso se verá reforzado por el hecho de que muchos ahorristas serán tentados por las tasas en torno a 3,5% mensual que actualmente ofrecen los bancos por depósitos a plazo fijo de dinero «fresco».

Esta apertura parcial del «corralón» alcanza a 60% del total de los ahorristas del sistema financiero, es decir a 640.000 titulares de cuentas en todos los casos con fondos por debajo de $ 7.000. Aunque la cantidad asciende a 711.000 personas si se toman los depósitos de hasta $ 10.000.

• Mejor imagen

Sin duda el dato que llevó al gobierno a decidirse por el tope de $ 7.000 es que de los $ 1.400 millones que quedarán libres en este caso, 99,4% pertenece a particulares y tan sólo 0,6% restante a empresas. Esto, estiman en el Palacio de Hacienda, redundará en una mejora en la imagen pública sobre la actual gestión económica.

Pero si bien la apertura del «corralón» es significativa en términos de la cantidad de titulares de cuentas beneficiados con la misma, la medida pierde relevancia si se considera un indicador más representativo, como el volumen que estos fondos representan sobre el total del sistema. Los $ 1.700 millones implican apenas 7% del total reprogramado dentro del sistema.

No obstante la escasa repercusión que la liberalización podría tener sobre el dólar, desde el Banco Central estiman que si ello se combina con la profundización de la crisis en Brasil y la incertidumbre por el desenlace de las negociaciones con el FMI la divisa podría acusar algún impacto en los próximos días. En previsión de ello y para evitar sorpresas desagradables, desde la entidad que preside Aldo Pignanelli, se decidió adoptar transitoriamente algunas medidas adicionales.

Entre ellas, postergar la finalización de la venta de dólares por cuenta y orden del Central, en las licitaciones de Lebac priorizar la absorción de fondos por sobre la baja de tasas y, por último, intervenir en el mercado mayorista con las divisas que fueran necesarias para -llegado el caso- evitar que el dólar se escape.

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