En medio de la ola de rumores y la suba récord del riesgopaís, Domingo Cavallo tuvo tiempo de almorzar con sus colaboradores más cercanos ayer en el Ministerio de Economía. «Hasta después de las elecciones no tiene sentido que hagamos anuncios», aseguró en tono calmo ante la mirada de preocupación de su equipo. «Ahora estamos jugados a aguantar, aunque con el ritmo que tiene el mercado parece que falta un siglo», se sinceraba en estricto off the record uno de los asistentes a la reunión.
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Claro que a veces las decisiones deben ser precipitadas ante la presión de los inversores. Por ahora se continuará monitoreando la marcha de la cotización de los bonos, aunque nada indica que la ola de ventas vaya a frenarse en las próximas horas. De eso dependerá que el compás de espera abierto pueda ser respetado tal como desea Cavallo.
Lógicamente, fuera de estas especulaciones queda excluida la negociación con Brasil. De hecho, durante el fin de se-mana se trabajará a todo ritmo para que el gobierno vaya bien preparado al encuentro del martes próximo en San Pablo.
En la reunión estuvieron todos los secretarios que lo acompañan en la gestión, a los que se sumaron el presidente del Banco Central, Roque Maccarone, y su vice, Mario Blejer, recién regresado desde Washington. Cavallo aprovechó primero para dar una lectura del clima de nervios que se instaló en los mercados. «Esto responde a la caída de la actividad y de la recaudación, que simple-mente es un reflejo de la caída de depósitos de julio», aseguró.
Durante varios minutos se discutió de qué manera tranquilizar a los mercados. Pero, fundamentalmente, reconocieron que la principal preocupación es evitar que los peque-ños y medianos inversores comiencen a retirar depósitos ante el recrudecimiento de la incertidumbre política y económica.
En ese sentido, hubo una orden estricta: «Ninguno tiene que hacer declaraciones públicas hasta las elecciones», solicitó el ministro, tratando de aportar su granito de arena para no calentar todavía más el clima preelectoral.
Dentro de las decisiones que quedaron postergadas hasta después del 14 de octubre figura el canje de deuda. Aunque ya se hicieron avances en Washington con los organismos multilaterales y hubo reuniones con bancos y AFJP a nivel local, todos los anuncios quedarán para después de las elecciones.
Lo mismo se hará con los recortes previstos para cumplir con el déficit cero. Si bien en el Palacio de Hacienda ya tienen bastante identificado por dónde pasará la poda, interpretan que sería una locura realizar los anuncios ahora.
«Hoy se pueden conseguir títulos con un descuento de hasta 50% para pagar deudas impositivas atrasadas. Es espectacular, y sin embargo la crisis provoca que nadie le haya prestado importancia», reflexionó otro de los asistentes a la reunión.
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