8 de octubre 2003 - 00:00

Nueva embestida contra empresarios

Duro reproche ayer de Roberto Lavagna a los empresarios y a las políticas económicas que -según el ministro- apoyaron durante la década del '90. Fue en el almuerzo de la Fundación Mediterránea, lo que amplificó sus críticas en el cara a cara con empresarios de la entidad, desde donde surgió Domingo Cavallo y la mayoría de los técnicos que lo acompañaron en sus dos períodos como ministro.

Siete veces usó Lavagna en su discurso frente a los mediterráneos la frase: «fracaso de las políticas económicas del año 2001», y otras tantas fustigó lo que llamó «el modelo jerárquico», con que se enfrentó la crisis económica. En esa línea defendió su política de «gradualismo como estrategia». Pero no se conformó Lavagna con enrostrar por el último Cavallo. También habló de los '90 y aquí les reservó un lugar en el banquillo a los propios empresarios.

Dedicó un capítulo al plan para renegociar la deuda, donde tuvo olvidos importantes. Destacó que sólo iba a firmarse un acuerdo que se pueda cumplir, como fue lo que se hizo con el Fondo Monetario. Pero fue el ministro quien coleccionó en el programa más corto firmado con el Fondo, la mayor cantidad de «waivers» o «dispensas» por no respetar lo pactado en el miniacuerdo de enero último. Incluso, recordaban algunos empresarios presentes, que el titular del Palacio de Hacienda cuenta con el triste récord de ser el único funcionario argentino desde la creación del FMI de haber dado información falsa, o «misreporting» al organismo, algo sacrílego en la comunidad financiera internacional para un país.

Y en línea con ese «misreporting» ayer, dio información irreal a los presentes en el almuerzo de lo que es hoy el mercado de crédito en la Argentina. aseguró que sigue creciendo, que se quebró la tendencia negativa, cuando en realidad, setiembre cerró con una fuerte caída en el stock de préstamos al sector privado. Poco creíble cuando se cuenta a mano con los datos oficiales del BCRA.

Grupos

Dijo Lavagna, que los políticos que forzaron los planes con atraso cambiario contaron con el apoyo de los empresarios, a quienes clasificó en tres grupos según una particular escala: 1) los locales con vocación rentistas que alentaron el atraso cambiario y el sobreendeudamiento; 2) los gerentes de las extranjeras que la sostuvieron para sobrevivir y obtener buenos sueldos; y 3) los que simplemente actuaron por adhesión ideológica. Estos últimos, supone Lavagna eran los presentes en el almuerzo. Y siguió el ministro, a esta altura registrando ya gestos de fastidio entre los presentes. Dijo que los del primer grupo ya no están porque vendieron; los del segundo enfrentan ahora un contexto muy difícil, y para los aliados ideológicos del tercer segmento dictaminó que se abre un signo de interrogación: no sabe si éstos quieren cambiar los '90 por lo que él denomina un «capitalismo serio».

Dio el ministro algún respiro agregando un grupo más, para él, casi su única esperanza: los empresarios jóvenes, los de entre 35 y 40 años. «En ellos tengo confianza». Es decir, ninguno de los presentes quedaba comprendido entre los buenos según la arbitrariedad etaria de un ministro a esa altura irritante. Para el final se reservó una definición para las dos décadas pasadas. «Los ochenta fue la década pérdida, y los '90 la década desperdiciada», aunque sobre su participación en la primera no hubo encuadramiento valorativo. Y esto a pesar de que la Fundación Mediterránea lo recibió con un suba de la pauta de crecimiento para este año, a más de 7%.

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