Obligado, Obama firmó orden para avanzar en recortes fuertes fiscales

Economía

El presidente Barack Obama ordenó contra su voluntad este viernes el recorte de 85.000 millones de dólares en el presupuesto, algo que podría enlentecer la economía de Estados Unidos y afectar el empleo, tras responsabilizar a los republicanos por negarse a detener esta reducción automática.

Obama cumplió con su obligación legal al poner en marcha este recorte automático en los gastos domésticos y de defensa, para finales del presente año fiscal (30 de septiembre) tras el fracaso de los esfuerzos para alcanzar un acuerdo entre republicanos y demócratas para reducir el déficit fiscal.

El viernes, Obama había descrito los recortes presupuestarios "severos" y "estúpidos" alegando que costarían empleos y tendrán un impacto negativo en la economía del país. Además, acusó a sus adversarios republicanos de ser responsables de esta situación.

Los 85.000 millones representan una reducción del 8% para el presupuesto de defensa y 5% para otras ramas, lo que de acuerdo con la administración demócrata significaría una interrupción de los servicios públicos, teniendo en cuenta la necesidad de imponer licencia sin sueldo para cientos de miles de personas.

"Yo no soy un dictador. Soy un presidente", había dicho más temprano Obama desde la sala de prensa de la Casa Blanca minutos después de su primer encuentro con los líderes del Congreso desde el inicio de esta última crisis político presupuestaria.

"Lo que no puedo hacer es forzar al Congreso a que tome buenas decisiones", expresó el mandatario.

"Ante la ausencia de determinación de parte del presidente de la Cámara de Representantes, (el republicano) John Boehner, y de otros líderes a la hora de colocar los intereses de las familias de clase media por encima de la política, estos recortes van a entrar en vigor", agregó.

El nuevo secretario de Defensa, Chuck Hagel, advirtió que los recortes presupuestarios "amenazan" la capacidad del Pentágono de llevar a cabo su misión.

"Que quede claro, esta incertidumbre amenaza nuestra capacidad por cumplir eficazmente el conjunto de nuestras misiones", dijo Hagel, quien adelantó que este mismo mes prevén "notificar a miles de empleados civiles que sufrirán desempleo parcial".

Según el subsecretario de Defensa, Ash Carter, los cerca de 800.000 trabajadores civiles que trabajan para el Departamento de Defensa serán enviados al seguro de paro un día a la semana entre abril y septiembre, lo que representará una caída de 20% de su salario.

Obama estimó que estos recortes "innecesarios" van a debilitar a la economía, perjudicar el empleo y son una prueba de que ambas partes deben lograr un acuerdo. "No va a ser el apocalipsis como algunos dicen (...) pero va a tener un impacto en la gente", expresó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó el jueves que el aún frágil crecimiento del país podría reducirse 0,5 puntos porcentuales debido a los recortes.

Por su parte, la agencia de calificación Standard and Poor's (SP), que privó a Estados Unidos de su "triple A" en 2011, consideró que los recortes tendrán un efecto "limitado" en la economía del país, "bajo la condición, por supuesto, de que no se prolonguen en el tiempo", según un informe.

Por su parte, Boehner insistió este viernes en la negativa de su partido a un alza de los impuestos a los más ricos como pretenden los demócratas.

"La discusión sobre los ingresos, para mí, terminó", dijo a la salida de la Casa Blanca. "Nos debemos concentrar en el problema de los gastos", agregó.

Desde 2011, cuando los conservadores tomaron el control de una parte del poder legislativo, Obama y sus adversarios se han enfrentado por la forma de buscar el equilibrio de las cuentas públicas con el fondo de un alza vertiginosa del endeudamiento de la primera economía mundial, actualmente de más de 1,6 billones de dólares.

A falta de un acuerdo, ambas partes han encontrado soluciones temporales. La idea, emitida a mediados de 2011 por la Casa Blanca y aceptada por los republicanos, fue la de poner en marcha recortes automáticos en los gastos y que fueran considerados demasiado dolorosos como para incitar a negociar una solución.

Obama aceptó el principio de los recortes en los gastos, pero exige que los más ricos paguen mayores impuestos, un requisito difícil de aceptar para los republicanos, que ya accedieron en enero a aumentar la carga fiscal de los estadounidenses con mayores ingresos.

El gobierno comenzará ahora con la entrada en vigor a enviar cartas a centenares de miles de funcionarios para prevenirlos de potenciales licenciamientos sin goce de sueldos.

Esta crisis debería adicionarse muy pronto a otra, aún más llena de amenazas: el financiamiento del Estado federal para los últimos meses del ejercicio 2013, que deberá ser objeto de un voto en el Congreso antes del 27 de marzo, y sin el cual los servicios públicos deberán cerrar pura y simplemente.

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