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El negocio del campo incrementó sus márgenes brutos en agricultura, situación que generó una mayor demanda de campos agrícolas para arrendamientos, donde los valores calculados en producto, se mantuvieron entre estables y en alza y la demanda muy activa.
La imposición de las retenciones al agro luego de la devaluación hizo presumir un escenario incierto para el mercado de compraventa de tierras productivas. No obstante, con el correr de los meses se vislumbró una mejora en la rentabilidad agrícola de algunos granos que pasaron a triplicar su valor en pesos.
En consecuencia, la tierra apta para maíz/soja en el norte bonaerense ronda entre u$s 2.500/ 2.800 por hectárea, según las estadísticas aunque existen casos en que el precio de una hectárea se ubica en 4.000 u$s/ha. El año pasado el promedio de la hectárea maicera se ubicó en u$s 3.592, según las estadísticas de «Márgenes Agropecuarios». Para comprar una hectárea se necesitaban 437 quintales de maíz, pero hoy la ecuación cambió y la hectárea se ubica en u$s 2.500 y se necesitan 340 quintales de producto para acceder a ella (a un valor de maíz de u$s 73,5/tonelada). Un campo triguero en Necochea rondaría hoy en u$s 850/ha contra u$s 1.200 del año pasado cuando se necesitaban 100 quintales para comprarlo. Ayer se hubiese necesitado 68,5 quintales para acceder a la misma hectárea.
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