28 de febrero 2001 - 00:00

"Operaciones encubiertas de EE.UU. nos infectaron financieramente"

El periodista Tim Golden, del diario «The New York Times», explicó ayer detalles de la investigación sobre presunto lavado de dinero que involucra al Citibank y a un banquero argentino. Según Golden, la corporación estadounidense no pudo no saber, desde 1998, qué tipo de operaciones se realizaron a través de sus cuentas hacia las islas Cayman. Sobre todo, porque ese año la Justicia estadouni-dense recuperó del Citibank 1,8 millón de dólares provenientes del narcotráfico mexicano en el marco de la publicitada Opera-ción Casablanca. El banquero Aldo Luis Ducler dice que, en realidad, lo que pasó es que «las operaciones encubiertas en Estados Unidos infectaron a la Argentina con fondos ilícitos», y no al revés.

En el clímax de una de las mayores investigaciones sobre lava-do de dinero en la historia de los Estados Unidos, agentes federales recuperaron 1,8 millón de dólares de las cuentas del Citi-bank en Nueva York que se depositaron en un misterioso banco de las islas Cayman que no tiene oficinas corporativas en ningún lugar del mundo. Pero a pesar de los indicios de que el dinero provenía de traficantes de drogas en México, el Citibank continuó haciendo negocios con el banco de las Cayman durante casi dos años, moviendo otros $ 300 millones a través de las cuentas hasta que finalmente fueron cerradas por el Citibank.
Funcionarios del Citibank y su compañía pariente, Citigroup, dijeron
que no habían notado nada errado con el banco de las Cayman, que estaba ligado a un grupo financiero en la Argentina liderado por el ex secretario de Hacienda allí. Y enfatizaron que, desde entonces, han desarrollado un sistema para procesar operaciones oficiales para evitar esos errores. Sin embargo, entrevistas con investigadores del gobierno y un nuevo estudio del caso por personal demócrata de un subcomité del Senado levantaron dudas sobre la lenta respuesta del Citibank a los indicios de que algo estaba mal con las operaciones del banco de las Cayman, MA Bank.

«No estaban sólo dormitando, estaban profundamente dormidos», dijo el senador Carl Levin, un demócrata de Michigan que supervisó la pesquisa del Senado, sobre el Citibak. « Incluso después del descubrimiento, siguieron aceptando depósitos de MA Bank sin diligencia debida.» Tanto el los investigadores del gobierno como los expertos en lavado de dinero dijeron que el caso era una prueba contundente de cómo los criminales fueron capaces de mover fondos ilícitos subrepticiamente a través de cuentas que los bancos offshore tenían en grandes instituciones de los Estados Unidos. Esas llamadas cuentas correspondientes proveyeron a diminutos bancos extranjeros que están sujetos a pocas regulaciones gubernamentales con acceso al sistema financiero norteamericano. Unos 2.000 bancos de ese tipo están esparcidos en el mundo, mayormente en pequeñas islas naciones del Caribe y del Pacífico Sur.

MA Bank, que se autorizó en 1991, era un caparazón clásico: nunca tuvo más que una oficina en las Cayman, y sus supuestos cuarteles administrativos en Uruguay no eran más que la dirección de una firma de contabilidad que procesaba su correspondencia, afirmó el informe del Senado. Al menos parte de los millones de dólares girados a sus cuentas en Nueva York se pagaban luego en efectivo en la Argentina a un agente de bienes raíces local al que funcionarios norteamericanos identificaron luego como representante de narcotraficantes mexicanos. Para los banqueros del Citi-group, sin embargo, MA Bank mostraba legitimidad al ser parte de Mercado Abierto Group, un grupo financiero basado en Buenos Aires que fue cliente del Citibank desde 1989.

El grupo es propiedad de tres conocidos funcionarios de los regímenes militares que gobernaron al país hasta comienzos de los 1980; el más prominente de ellos, Aldo Luis Ducler, tuvo entonces el cargo de secretario de Hacienda y es ahora el presidente del grupo. Investigadores federales y del Senado sugirieron que los funcionarios del Citibank tuvieron considerables razones para sospechar del MA Bank después del 18 mayo de 1998, cuando se les ordenó recuperar 1,8 millón de dólares, todo lo que quedaba de los 7,7 millones de dólares que los narcotraficantes mexicanos habían canalizado a través de la cuenta. La orden presentada al Citibank citaba leyes federales contra el lavado de dinero como bases para la confiscación.

La orden también fue lanzada justo cuando la administración Clinton presentó lo que llamó la Operación Casablanca, en la que agentes de aduanas descubrieron una red de bancos mexicanos y venezolanos que ayudaban a los mayores narcotraficantes de México a esconder sus ganancias. La declaración emitida por una corte federal en Los Angeles para la recuperación del dinero del Citibank estaba claramente ligada con la investigación. No obstante, funcionarios del Citi-bank dijeron a los miembros del Senado que fue sólo cuando los investigadores se les acercaron a hacer preguntas sobre su manejo de la cuenta del MA Bank - 17 meses después de la recuperación-cuando finalmente la ligaron al tráfico de drogas. Varios funcionarios norteamericanos afirmaron que los agentes de aduanas que llevaron a cabo la Operación Casablanca podrían haber sido más agresivos persiguiendo la conexión argentina.

El agente de bienes raíces al que el Citibank pagó el dinero en Buenos Aires fue puesto en contacto con agentes encubiertos por el hombre que se consideraba entonces el mayor narcotraficante de México, Amado Carrillo Fuentes, dijeron funcionarios norteamericanos. Y de acuerdo con una demanda de decomiso emitida por el gobierno federal, el agente de bienes raíces y Ducler, del Mercado Abierto Group, armaron las cuentas en beneficio de un ex agente policial mexicano condenado por tráfico de drogas. En una entre-vista telefónica desde Buenos Aires, Ducler negó haber conocido al ex policía y dijo que nunca tuvo ningún indicio de que el agente de bienes raíces, ahora un fugitivo de la Justicia argentina, representara a traficantes mexicanos. Enfatizó que un tercio del 1,8 millón de dólares recuperados fue devuelto luego en un acuerdo y que los fondos ilegales girados a la cuenta del MA Bank por el Citibank se originaron en una cuenta encubierta del Servicio de Aduanas en el Bank of America.

«Ningún dinero ilícito podría haber llegado hasta nuestro banco sino fuera como parte de una operación encubierta, y de una institución de primer rango, como el Bank of America,» dijo. « No sólo no infectamos el sistema financiero de los Estados Unidos, sino que las operaciones encubiertas de los Estados Unidos nos infectaron a nosotros con fondos ilícitos.»

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