Nueva York - Según una encuesta entre 130 operadores, que realiza anualmente la cadena de televisión CNBC, 39% espera que las Bolsas se muevan entre su nivel actual y un alza de 7%. El 16% espera subas entre 7% y 15%, y 17% un aumento de más de 15%. Otro 15% prevé que los índices se mantengan entre el nivel actual y un descenso de 15%, mientras el resto espera una bajada de más de 15%. De acuerdo con la opinión de la mayoría de los operadores de Wall Street, 2004 debe ser un año de alzas, pero moderadas, nada comparable a lo ocurrido en 2003. Esta misma encuesta predijo que 2003 cerraría con el Dow Jones en torno de los 10.100 puntos, por lo que deberían tenerse en cuenta sus modestas previsiones.
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Para los analistas, es difícil que 2004 sea tan bueno como el año que terminó. Por una parte, se cree que la fuerte recuperación económica que ha experimentado Estados Unidos se debe casi exclusivamente a los estímulos monetario y fiscal, que pueden dejar de surtir efecto muy pronto. Aunque nadie espera que la economía vuelva a caer por ello en un ciclo de recesión, sí se cree que el ritmo de crecimiento podría disminuir con fuerza, más si se tiene en cuenta que en el tercer trimestre de 2003 se registró un aumento del PBI de 8,2%, el más alto desde 1984.
Relacionado con este fuerte ritmo de crecimiento durante 2003, algunos analistas prevén también que la inflación podría comenzar a subir, lo que obligaría a las autoridades a elevar los tipos de interés. Y si Alan Greenspan de la Reserva Federal sube las tasas de interés, esto no sólo perjudicaría a la inversión, ya que a mayores tasas mayor cantidad de dinero invertido en renta fija, sino también al mercado inmobiliario.
• Clave
Este es igualmente un asunto clave para los economistas, pues han sido las bajas tasas de interés las que han permitido que millones de estadounidenses negocien mejores condiciones para sus créditos hipotecarios. Esta renegociación masiva de créditos ha liberado una enorme cantidad de dinero, que es el mismo que después se gasta, inyectando un gran dinamismo a la economía. Otra cuestión preocupante es que la fuerte actividad económica no ha logrado mejorar la situación del mercado laboral, pese a algunas leves señales de recuperación. Los analistas tienen en cuenta asimismo las elecciones presidenciales de noviembre y los efectos que sus resultados podrían tener en la economía, especialmente en temas como el comercio y las finanzas públicas, pues en período electoral la tendencia más habitual es que se incrementen el proteccionismo y los déficit. Además inquieta la situación geopolítica, que podría de un solo golpe, a juicio de los analistas, echar por tierra todas las predicciones.
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