La industria del transporte aerocomercial internacional sigue dando señales de que aún no se ha repuesto de la grave crisis que desataron los atentados del 11 de setiembre; por esto, muchas compañías que hasta hace poco eran bastiones del sector hoy están en graves problemas o incluso en riesgo de desaparecer. Los últimos dos casos son los de la estadounidense US Airways (la séptima por tamaño de Estados Unidos), que le pide a un juez que recorte los salarios de sus 34.000 trabajadores, y la brasileña VASP, seis de cuyos aviones no podrán volar por fallas de mantenimiento. Veamos:
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• La autoridad de aviación de Brasil ordenó que seis aviones de VASP (Viaçao Aerea Sao Paulo), la cuarta línea aérea del país, permanezcan en tierra debido al mal mantenimiento que se les da. Se trata de seis máquinas Boeing 737-200, las que podrán reanudar el servicio después de que la aerolínea lleve a cabo las tareas de mantenimiento especificadas por el fabricante, dijo el Departamento de Aviación Comercial en un comunicado. «La situación es crítica», dijo a la agencia «Bloomberg» Graziella Baggio, del sindicato de asistentes de vuelo y pilotos del país. «La flota de la compañía es geriátrica, y no hay dinero para reemplazar los aviones.» La decisión, junto con una falta de crédito para comprar combustible, ha obligado a la compañía a cancelar cerca de 70% de sus vuelos en los últimos dos días. VASP cubre 12% del mercado de vuelos de cabotaje del país, según el organismo. La resolución lleva a trece el número de aviones de VASP que se quedan en tierra debido a problemas técnicos, dijo Baggio. La empresa tiene una flota de 30 aviones, de los cuales 19 son Boeing 727-200, dos Boeing 737-300, cuatro Airbus A-300 y cuatro aviones de carga. La flota de VASP tiene entre 20 y 25 años de antigüedad, dijo Baggio.
• US Airways, incapaz de lograr un acuerdo con sus empleados, le pidió al juzgado que entiende en su concurso preventivo que -de manera temporaria-reduzca 23% los salarios en su empresa, así como otros beneficios; la razón es contar con fondos para poder operar. La aerolínea había solicitado a sus sindicatos un recorte de u$s 38 millones mensuales en sus costos «a fin de mantenernos operativos», y preservar unos 34.000 empleos, de acuerdo con un comunicado. La empresa, la séptima por tamaño de Estados Unidos, anunció que «seguiremos buscando un acuerdo consensuado con los gremios». En su presentación ante el juez, la empresa dice buscar evitar un «daño irreparable», así como alcanzar un alivio al asegurarse unos u$s 200 millones en fondos adicionales, con el fin de no quedarse sin dinero a principios del año próximo. La empresa se mueve sólo en efectivo y con sus ingresos diarios (no tiene crédito bancario), y casi la totalidad de sus activos están comprometidos como garantía de préstamos previos. La aerolínea entró en concurso el 12 de setiembre, luego de que los sindicatos rechazaron una propuesta de recortes salariales y otros beneficios por u$s 800 millones.
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