Otro derrumbe de la soja: ayer 6%
La soja ayer quebró la barrera psicológica de los u$s 200 y clausuró a u$s 197 la tonelada. El precio del grano activó los límites de caída permitidos en el mercado de Chicago. Puntualmente, el nuevo derrumbe se debió a que China sigue presionando con desacelerar sus compras y ya comenzó a rechazarlas con argumentos sanitarios (al menos para el producto originado en Brasil) . La fuerte caída en las cotizaciones complica a los productores, que ya planifican la nueva cosecha 2004/'05 y se enfrentan a fuertes subas de precios para los insumos (gasoil, por ejemplo). Para el gobierno, el derrumbe de la soja obviamente implica una fuerte reducción en la recaudación por retenciones. En la Secretaría de Hacienda ya hay preocupación en momentos en que se deben estimar los ingresos del Presupuesto 2005. Lamentablemente, como siempre sucedió en la historia económica reciente del país, en las épocas de bonanza el Estado no ahorró sino que optó por aumentar el gasto. De mantenerse esta tendencia, el gobierno se encontrará con la obligación de hacer un ajuste de las cuentas públicas, algo que podría haberse evitado de haber actuado sin demagogia y con prudencia desde la salida de la convertibilidad. Y eso que todavía en las cuentas del Estado no figura el pago de intereses de la deuda, que desde 2005 irán en ascenso. Preocupante, sin duda.
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En la Argentina, la soja rompió la barrera de los u$s 200 y cerró en u$s 197,8 por tonelada, acumulando una pérdida de 20,4% desde principios de mes. La ola de retención de grano que ya se registraba en el mercado local se acentuó ayer y se cree que los productores no venderán hasta que se afirme el mercado.
Así como el confuso panorama sojero frena las ventas de los productores en la Argentina, en Brasil comienzan a inquietarse por la fuerte parálisis de la exportación. Una parte importante de la cosecha aún no fue negociada en el país vecino, y la actividad de las numerosas cooperativas del estado de Paraná se muestra seriamente afectada.
Para la Argentina, esta situación implica no sólo preocupación de los productores por conocer un precio de estabilización de mercado sin el cual les sería imposible planificar la inminente campaña 2004/'05 (con el aumento en el precio de los insumos incluido), sino también inquietud del Estado por compensar la pérdida que la baja de la soja genera en el ingreso fiscal por el pago de retenciones a la exportación.



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