Londres - Crece el escándalo en la petrolera Shell, que amenaza cobrar dimensiones similares a casos como el de Parmalat, Royal Ahold o Enron. Ayer se conoció que altos ejecutivos del grupo angloholandés ocultaron durante años una fuerte caída en las reservas petroleras de la empresa, según reveló una auditoría independiente. La noticia se registró mientras el gigante petrolero recortaba aún más sus estimaciones de reservas y despedía a su tercer ejecutivo de alto rango, la directora financiera Judith Boynton, por su participación en el escándalo, que estremeció a los inversores cuando finalmente se hizo público en enero.
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Shell agregó 300 millones de barriles al total de recortes de reservas para 2002, para completar una reducción total de 4.350 millones de barriles de petróleo equivalente (BOE), lo que representa más de 22% de las reservas originalmente registradas para ese año. La firma también recortó otros 200 millones de BOE de los libros de 2003 para una reducción total en sus reservas correspondientes al año pasado de 500 millones de BOE.
El esperado informe, comisionado por directores no ejecutivos tras la debacle de las reservas y recopilado por el despacho de abogados Davis, Polk and Wardwell, desenterró varios documentos internos en los que un ejecutivo hablaba de su «mentira» y acerca de cómo la compañía había «engañado» al mercado. También mostró que las auditorías internas sobre las reservas registradas -una medida crucial de valor en la industria petrolera- fueron encargadas a un solo ex empleado trabajando a tiempo parcial.
• Investigaciones
La crisis de Shell salió a relucir el 9 de enero último, cuando la compañía anunció que había sobreestimado las reservas probadas en 20%. La debacle ha originado investigaciones por parte de reguladores de inversiones en Estados Unidos y Europa, incluido el Departamento de Justicia estadounidense, así como demandas de accionistas. Boynton, una estadounidense que se había convertido en la primera mujer en llegar a un cargo tan alto dentro de Shell, es la tercera baja que se produce en los máximos niveles de la petrolera en función de la sobreestimación de sus reservas, que provocó una caída en el valor de mercado de la firma. El presidente de la empresa, Phil Wattsy; y el jefe de exploración y producción, Walter van de Vijver, dejaron sus cargos en marzo. La auditoría independiente difundida en la víspera demostró que los ejecutivos desplazados les ocultaron a los inversores el problema con las reservas durante años.
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