19 de junio 2003 - 00:00

Pago a acreedores: ¿se opera bien?

El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, anunció en Londres que el gobierno argentino presentará el 23 de setiembre una oferta a acreedores para renegociar la deuda. Lo hará en Emiratos Arabes Unidos, sede de la Asamblea Anual del FMI. Si bien es positivo que se apuren plazos para acordar con tenedores de bonos hoy en default, al mismo tiempo es peligroso hacerlo sin tener certeza previa de que la propuesta será aceptada por más de 85% del total. De no concretarse esto, será otro paso atrás y más demora en un acuerdo definitivo. Hay más de 700.000 personas con papeles argentinos repartidos en todo el mundo, muchos sin identificar y que no pueden ni siquiera enterarse de que el gobierno está haciendo una oferta de reestructuración. A su paso por Alemania, Nielsen ya recibió críticas de acreedores. Se confirmó que propondrán un bono indexado por el PBI.

Pago a acreedores: ¿se opera bien?
El gobierno se embarcó en una riesgosa operación: anunciará el 23 de setiembre en Dubai en el marco de la Asamblea Anual del BIDBanco Mundial una oferta de renegociación de la deuda a acreedores en la que, para tener éxito, debe contar con el visto bueno de 85%-90% del monto a refinanciar. El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, fue el encargado de ponerle fecha a ese paso clave, al anunciar en Londres y a través de una entrevista que concedió al «Financial Times» la estrategia del gobierno de Néstor Kirchner con respecto a la salida del default.

El riesgo radica en que para asegurarse ese porcentaje de aprobación, el equipo económico debe presentar una propuesta atractiva para tenedores de títulos. En primer lugar, dado que hay 152 bonos (99 de los cuales fueron emitidos en el extranjero, bajo 8 jurisdicciones judiciales distintas), en seis monedas diferentes y más de 700.000 inversores repartidos en todo el mundo, resulta difícil identificarlos y de hecho, que se enteren de que hay una oferta para cambiar bonos en default por nuevos papeles a mayor plazo y menores tasas.

• Intención

Paralelamente, antes de hacer una oferta, el gobierno debe tantear en el mercado si será aceptada por los acreedores, de manera tal de anticipar eventuales rechazos y fracasos de la operación. Tampoco esta tarea hasta el momento fue efectuada.

Concretamente, la intención del equipo económico de apurar la renegociación con acreedores es sana, pero puede tener efectos muy negativos en caso de que se haga una propuesta que, por ejemplo, sólo acepte 35% de los inversores, dado que, más allá de la mala señal, postergaría otros 8 meses el acuerdo definitivo por la deuda.

El monto total de la deuda argentina que será incluida en la reestructuración llega a los u$s 76.500 millones, es decir, unos u$s 15.000 millones más de lo que se venía estimando hasta ahora. El monto incluye a los bonos que ingresaron en default y a las penalizaciones por el retraso de prácticamente dos años que arrastra el país.

La cifra también fue confirmada por Guillermo Nielsen, en una reunión que mantuvo ayer con banqueros en un edificio del Deutsche Bank, en Francfort. Allí fue recibido con escepticismo y críticas por parte de un grupo de inversores que poseen bonos argentinos en sus carteras (ver nota aparte). La gira del secretario de Finanzas por Europa abarcó ayer también a Zurich.

• Estrategia

Nielsen aseguró que se está trabajando «contrarreloj» para llegar a tiempo a efectuar la oferta de canje. La estrategia del equipo económico pasa, en este momento, por calmar a los bonistas, que presionan con la posibilidad de iniciar acciones legales contra el país.

En Dubai se aprovechará la presencia de los principales funcionarios de los organismos multilaterales, banqueros de todo el mundo y directivos de los fondos de inversión para lanzar la denominada «oferta de canje». El funcionario argentino no aclaró, en cambio, cuánto tiempo durará el proceso y el porcentaje de quita en el valor presente de los bonos en default. Tampoco en qué momento deberían estar cotizando los nuevos a emitirse. En principio, la intención es que ya estén en el mercado a principios de 2004.

El lunes, Nielsen estuvo trabajando en París con el banco francés Lazard Frères, que asesora al gobierno argentino, para continuar avanzando identificando acreedores pero sin experiencia en cómo concretar una oferta atractiva a inversores. Una de las ideas que se confirmó (y que en principio tendría buena recepción entre los inversores) es la emisión de títulos que ajusten el pago de intereses -y eventualmente también del capital- a la evolución del Producto Bruto Interno.

Hoy, en lo que será el tramo final de esta gira europea, Nielsen viajará a Bruselas, donde entrevistará al ministro de Economía belga, a La Haya y mañana cerrará el viaje en París, donde nuevamente mantendrá reuniones de trabajo con Lazard Frères. La gira también abarcó Londres, donde hubo fuertes cuestionamientos al equipo económico por la falta de definiciones concretas.

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